jueves, 25 de octubre de 2018

La quimera del oro


Las probabilidades de que Lewis termine octavo o más atrás, o abandone, son infinitamente menores que las que tiene Sebastian para completar el Gran Premio de México en primera posición, así que por aquello de ser razonables vamos a gritar Forza! como si no hubiera mañana.

Viví Mayo del 68 en el colegio y a través de los telediarios de la época, los partes, que se decía entonces. 

Vivía Franco, algo que tenía más importancia que vivir Mayo del 68; no leía periódicos ni la vida pública me interesaba más allá de que Mújica, concejal del Ayuntamiento de Santurce, residiá al comienzo de la calle Pagazaurtundúa y nos tenía abrasados impidiendo que jugásemos al balón... Recuerdo que me gustaba Margarita, una niña rubia que era hija de un médico del número 1, así que imaginad cómo viví Mayo del 68 con nueve años...

Pero a lo que vamos, que me enredo. Supe de Mayo del 68 bastante más tarde de lo que me habría gustado, pero así y todo sigo pensando que fue una época de las más electrizantes que existen. Y bien, traigo todo esto a colación porque mucha gente que nutre el vettelismo en la actualidad no ha vivido el autentico Vettel salvo de oídas. Yo sí lo he vivido, desde sus inicios supliendo a Kubica en el Gran Premio de los USA 2007 hasta sus últimos errores, y por ello puedo permitirme el lujo de decir que Ferrari y el alemán necesitan un milagro en el Hermanos Rodríguez que en época de excelencias milimétricas, se antoja caro de cojones.

Prepararos para lo peor, pero no dejéis de gritar Forza!, porque si hay un equipo que merece la pena seguir, ése es Ferrari.

Os leo.

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