La actual versión de la Fórmula 1 parece indicada para gente apresurada que satisface su narcisismo coleccionando gorras y folletos de colores, y la propuesta que viene apesta todavía más, de manera que os suelo ahorrar exabruptos y palabras malsonantes, evitando, en lo posible, referirme al cacareado 2026 y sus promesas huecas.
El Reglamento que implementamos el año que viene va a hacer agua como los anteriores, pues, no es por nada, desde el de 2009 no levantamos cabeza en este aspecto y resultaría sumamente anómalo que esta vez diésemos con la tecla incluso aceptando que fuese por puritita carambola.


