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miércoles, 22 de mayo de 2019

Los coches de Alonso


El aire está tan enrarecido en el interior de la cueva que a los vociferantes se les está olvidando que todo el mundo se refiere al fracaso de Alonso en la Indy 500, cuando hasta el jueves pasado el asturiano sólo era una parte minúscula de los equipos en que estaba integrado.

Hoy no hay coche, no hay equipo para excusarle como les ocurre a otros. Fernando corre con los gastos porque tiene unas espaldas tan amplias que se atreven a columpiarse en ellas hasta los más necios. Manda narices que sigamos con esto. Gil de Ferran le ha pedido perdón, Zak Brown nos contaba de qué había ido la aventura, Bob Fernley es historia —normal que este pasado fin de semana haya sido el que recuerdo que más palos de ciego he dado intentando justificar lo que carecía de explicación—. Oriol Serviá ha alabado su comportamiento, Antonio García ha llamado botijo a ese enjendro con el que el asturiano se empeñó en pelear a batalla perdida...

Píllate a Jonathan...


Que además de tocapelotas soy raro de cojones no hace falta que me lo digan.  

Interstellar, por ejemplo, es una de mis películas favoritas pero no por lo que estáis pensando. En esencia, me la trae al pairo su cercanía a nuestra actual convención científica sobre la comprensión del universo, me encandila el drama humano que plantea sobre la mesa. Eso de que dos personas puedan estar tan cerca que casi se pueden rozar, y la vez tan lejos...

lunes, 28 de mayo de 2018

Hasta que dejó de serlo


El día después siempre es el mejor porque apenas habiendo movido un dedo por cambiar las cosas durante las jornadas anteriores, se puede recriminar desde la barrera el poco esfuerzo que han hecho los demás, en la arena, mientras se airean sabias y categóricas conclusiones con las que afear al personal.

Hace ahora siete años y unos meses disfrutábamos en Nürbu de las palabras que amablemente nos brindaba Carlos Castellá contestando a mis preguntas [#VKt-02 (Carlos Castellá)]. La que hacía la número trece decía exactamente así: «Mientras la F1 trata de encontrar su propio camino, ¿piensas que sería buena idea que buscara referencias en los EE.UU. y su enorme tradición automovilística?»

sábado, 19 de mayo de 2018

Oriol y los lazos amarillos


Normalmente me muestro muy huevón con la vida privada de los pilotos, y en el caso de Oriol Serviá y el lazo amarillo que ha tenido a bien ponerse en el casco no veo por qué tendría que hacer una excepción. 

Me gustan ellos en pista, sobre un automóvil, conduciendo; luego, ya si eso, salvo que cometan algún delito o entienda que su conducta es reprochable, les dejo que sigan con su vida como ellos dejan que yo me ocupe de la mía. Así que, como vengo diciendo, la ideología de Serviá o sus reivindicaciones políticas, o aquello que quiere mostrar en su casco, no le quitan ni tanto así al cariño que le profeso ni mucho menos quiebran mi confianza en él como piloto. Quiero que gane la Indy 500 de este año, ¿cómo no iba a quererlo?