Para el verano de 1963 Ferrari ya había dicho no a Ford en su intento de compra, y a la norteamericana no le iba a quedar otra que invertir toneladas de dólares y esfuerzo durante tres años, antes de conseguir batir a la italiana, ya que ésta no tenía oposición entonces, entre otras cuestiones, porque el nivel de excelencia alcanzado por Maranello en sus vehículos sport de competición le confería un halo de imbatible que había hecho mella en la mayoría de sus rivales.
La FIA había adoptado el cubicaje de hasta 4 litros para el Mundial de Resistencia (World Sportscar Championship), que ahora englobaba el International Championship for GT Manufacturers y el International Trophy for GT Prototypes sustituyendo la Coupe des Sports del año anterior, y la categoría Prototype —antes Experimental—, seguía viniendo como anillo al dedo a las aspiraciones de la italiana tanto en el Mundial de Resistencia como en las 24 Horas de Le Mans, el plato fuerte del calendario.
La FIA había adoptado el cubicaje de hasta 4 litros para el Mundial de Resistencia (World Sportscar Championship), que ahora englobaba el International Championship for GT Manufacturers y el International Trophy for GT Prototypes sustituyendo la Coupe des Sports del año anterior, y la categoría Prototype —antes Experimental—, seguía viniendo como anillo al dedo a las aspiraciones de la italiana tanto en el Mundial de Resistencia como en las 24 Horas de Le Mans, el plato fuerte del calendario.
