Lo comenté cuando comenzamos a percibir que Lewis trataba de cambiar la historia para adaptarla a su gusto: suponía una gran noticia que el por entonces tetracampeón tratase de borrar huellas y reconfigurar su pasado.
Aquel repinte le salió como tiro por culata. A los vecinos de Stevenage les sentó como una patada en salva sea la parte que tildara su población de suburbio, y, lo cierto es que de éstas va a comerse unas cuantas por mucho que él sueñe lo contrario y la prensa británica, su gran protectora y aliada, le haya tomado el relevo con la brocha gorda en la mano.

