Hoy hemos sabido que el boss dublinés ha partido y el tomillo silvestre de las montañas llora su pérdida, y no dejo de pensar en cómo, con tal de sobrevivir, las personas fingimos ser diferentes a como somos realmente, cómo escribiendo un texto de rechazo podemos terminar firmando una delicada confesión de amor, cómo sintiéndonos auténticos reyes del universo aceptamos complacientes el papel de bufón.



