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sábado, 10 de junio de 2023

Père et fils vainqueurs au Mans 1950 #25TLM23 [05]


Las 24 horas de Le Mans es una prueba de resistencia mítica. Este misticismo lo han dado todas y cada una de las ediciones que se han disputado. Como se dice de estos trazados, ellos son los que eligen a los ganadores. Si Le Mans no te quiere, nunca disfrutarás de las mieles de la victoria. Pero hubo un caso en que Le Mans se abrió para una familia, mejor dicho, para un padre y un hijo. A pocas jornadas del Día del Padre en Argentina, comenzamos con esta historia:

Estamos en 1950, y entre los pilotos inscriptos se haya un hombre de 45 años, de temple endurecido por el paso de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre es Louis Rosier. Para esta aventura se hizo de un Talbot Lago que ya tenía cuatro años sobre sus cilindros. Entre los rivales de mayor talla, aparecen las Ferrari defendidas por apellidos de la talla de Raymond Sommer o el ex motociclista Dorino Serafini. 

domingo, 24 de marzo de 2019

Tierra de acogida, 1950 [#24LeMans 18]


La posguerra gala no estuvo exenta de complicaciones, su modelo colonial vigente a finales de la década de los cuarenta del siglo XX ya daba abundantes muestras de estar resquebrajándose y ello afectaba al continente, pero como de costumbre, Francia cerraba filas sobre sí misma mientras iba olvidando las cicatrices de un país que había estado muy dividido antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

En este sentido, el éxito de participación y público de la edición de 1949 y los premios, ejercieron de fabuloso altavoz para la de 1950, algo que aprovecharon tanto el ACO como las autoridades, que vieron en ello una bonita oportunidad para continuar recuperando La Grandeur. Le Mans estaba situada de nuevo en el mapa y sus 24 Horas eran unas fabulosas embajadoras, de forma que se continuó con las labores de reasfaltado y acondicionamiento del circuito iniciadas en la primavera de 1948, con la intención de que la cita volviese a ser redonda.