Ahora que todo el mundo anda buscando su bendito ADN, o recomendando al vecino que encuentre el suyo, elevo mis plegarias al cielo para que nadie descubra que el ADN de la Formula E es Formula 1 patanegra, y que, sin él, difícilmente habría echado a andar la categoría eléctrica en 2014.
Renault F1, McLaren, Williams con sus baterías de litio, estuvieron allí donde don Alberto Longo sólo pone palabrería y expone logros, también temores a futuro, y lo hicieron porque la F1 tenía entonces la tecnología y la experiencia para que la aventura E resultase viable.
