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viernes, 26 de diciembre de 2014

6 o 7 cuentos de Navidad #06


La cena de Nochebuena no termina hasta la mañana del 26 de diciembre, cuando antes de meterte el primer café en el cuerpo, te has convertido en Indiana Jones buscando por la cocina o en el interior del frigorífico, quizás la que será la última croqueta que podrás probar antes de Nochevieja, y eso si te dejan.

Las fiestas son un territorio sumamente extraño. Unas veces están empapadas de alegría y otras, de melancolía. Os lo mencionaba el otro día cuando iniciaba esta pequeña serie de anotaciones que seguramente concluirán aquí y ahora: a mi padre le gustaba el cine mudo y Charlot y a mí, me encantan las carreras. Coincidencia o no, tras el amargo trago que pasamos juntos en la última Nochebuena que compartimos, consumimos las horas posteriores charlando sobre la belleza.

jueves, 25 de diciembre de 2014

6 o 7 cuentos de Navidad #05


Esta me va a salir sencillita, apenas consiste en unas líneas. Un grupo de artistas amantes del automovilismo deportivo, se juramenta en recrear un pretérito que hoy parece inalcanzable y les sale una pequeña obra maestra.

No se trata tanto de si un puñado de imágenes valen por unas gavillas de mil palabras cada una, o si por el contrario, hay imágenes que valen las mil palabras en las que han sido tasadas.

6 o 7 cuentos de Navidad #04


Decía el sabio que todo es relativo y a fe mía que en realidad, todo resulta relativo en cuanto le das una o dos vueltas, precisamente como aseguraba el sabio.

No pretendo hablar de sabiduría en estado puro porque obispos tiene la Iglesia y no me siento quién para llevar la contraria a quienes aceptando que asistimos a un escenario en continua modificación, siguen anclados en supuestas tradiciones que por estar en desuso o haber sido literalmente superadas, hace tiempo que dejaron de responder a la realidad.

6 o 7 cuentos de Navidad #03


Música vieja, tal vez Billie Holiday. Quizás I'm gonna lock my heart y esa sensación que produce saber que las cosas cambian tan rápido, que no se las reconoce por mucho que uno se empeñe en verlas como fueron, mezcladas sobre la mesa, eso sí, con la cajetilla de tabaco, el cenicero, las botellas de soda, bourbon, whisky o ginebra, y la inexcusable mecanográfica.

El mundo del periodismo deportivo ha cambiado tanto, que incluso yo podría decir que ejercí de periodista en mi etapa en Diariomotor, cuando poco después de haber empezado a compartir entradas de Nürburgring, comencé a cubrir a Fran López en la sección de Fórmula 1 para hacerme cargo de ella practicamente en solitario, desde finales de 2012 hasta finales de julio de este mismo año.

6 o 7 cuentos de Navidad #02


En las edades de este blog, hubo un tiempo muy lejano en que escribía en modo delay. En épocas de desgana escritora, consciente de que tarde o temprano podría compartirlas, apuntaba todo aquello que me interesaba en servilletas —normalmente de la cafetería Florida de Rekalde, lugar donde habitualmente se desarrollaban las reuniones operativas de mi pequeña editorial a la hora del café, o bien en el obligado trayecto entre mi domicilio en Las Arenas y el estudio en Bilbao—.

La fecha y la hora de edición me importaban en principio un completo carajo, aunque en uno de esos gestos inconscientes que delatan que uno pretende ser serio incluso en sus mentirijillas, en cada papel anotaba el cómo y el dónde había surgido y por supuesto, su origen.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

6 o 7 cuentos de Navidad #01


No os alarméis. No pretendo liarme la manta a la cabeza como cuando en junio, intenté publicar veinticuatro entradas mientras se desarrollaban las 24 Horas de Le Mans. Ya sabéis cómo terminó aquello: como el rosario de la aurora por un error de cálculo sufrido en mitad de la madrugada, pero así y todo, con un estupendo sabor de boca... 

Hoy no, hoy pretendo echar el rato de esta tarde y mañana, con vosotros y escribiendo como entonces, pero sin ninguna presión por cumplir promesas ni escaletas ni horarios, ni siquiera por ser veraz. Y es que aunque desde este verano pasado hemos leído aquí mismo, hasta la extenuación y como piedra lanzada por honda, aquello de que escribo por escribir, lo cierto es que cualquiera que me lleve leyendo desde hace suficiente tiempo, sabe perfectamente que es precisamente eso lo que hago a diario, o cuando puedo o me apetece.