La cena de Nochebuena no termina hasta la mañana del 26 de diciembre, cuando antes de meterte el primer café en el cuerpo, te has convertido en Indiana Jones buscando por la cocina o en el interior del frigorífico, quizás la que será la última croqueta que podrás probar antes de Nochevieja, y eso si te dejan.
Las fiestas son un territorio sumamente extraño. Unas veces están empapadas de alegría y otras, de melancolía. Os lo mencionaba el otro día cuando iniciaba esta pequeña serie de anotaciones que seguramente concluirán aquí y ahora: a mi padre le gustaba el cine mudo y Charlot y a mí, me encantan las carreras. Coincidencia o no, tras el amargo trago que pasamos juntos en la última Nochebuena que compartimos, consumimos las horas posteriores charlando sobre la belleza.





