No hay colección de miniaturas que se precie sin su ejemplar correspondiente del Alfa Romeo Tipo P3 Monoposto, también conocido como Tipo B, un vehículo salido de la mente de uno de los creadores más virtuosos y polivalentes que dio el periodo anterior a la II Guerra Mundial, Vittorio Jano, también padre del archifamoso Lancia D50 durante la primera mitad de los cincuenta del siglo pasado, proyecto que tras la muerte en accidente de Alberto Ascari y la retirada de Lancia de la competición, fue cedido a la fábrica de Enzo Ferrari suponiéndole un auténtico espaldarazo.
En fin, tenéis información a mansalva sobre el P3, su historia y sus numerosas virtudes técnicas, así que, con vuestro permiso, me voy a limitar esta tarde a recordar que en 1933, en manos de Scuderia Ferrari, cuando ésta trabajaba en exclusiva
para Alfa Romeo —a la turinesa le costó lo suyo cederle sus coches a
Enzo para que sustituyera a los Monza—, demostró su tremendo potencial frente a todo tipo de rivales; o que fue el protagonista junto a Tazio Nuvolari en el Gran Premio de Alemania de 1935 [El disco de pizarra y la peineta a Hitler (#Nürbu 11)], por ejemplo.

