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domingo, 26 de enero de 2020

Los hombres de negro


El equipo dorsal número 10, integrado en Konica Minolta Cadillac de Wayne Taylor Racing, ha revalidado esta edición de la Rolex 24 at Daytona el éxito absoluto cosechado en 2019, de forma que Kamui Kobayashi y Renger Van der Zande se han consagrado como ganadores consecutivos de la prueba norteamericana en compañía de Scott Dixon y Ryan Briscoe —el año pasado los otros dos tripulantes fueron Jordan Taylor y Fernando Alonso.

La ausencia de inclemencias meteorológicas y los pocos periodos bajo bandera amarilla, han definido una carrera rápidísima que como decía mi amigo Elín: en la categoría DPi consistía en musculatura, y aquí los Cadillac han vuelto a imponer su ley a pesar de que el BOP (Balance of Performance) beneficiaba inicialmente a los Mazda, ya que estos, a pesar de haber dominado buena parte de la prueba, no han sabido o podido materializar su estrecha ventaja. El trabajo en garajes del equipo ganador ha sido una de las claves que ha permitido a los pilotos mantenerse en la pomada y devorar kilómetros hasta ponerse definitivamente en primera posición.

domingo, 27 de enero de 2019

La danza del vientre


Salvo en la intimidad bailo rematadamente mal. Bueno, en la intimidad también debato en perfecto inglés con el Speaker del Parlamento Británico y canto que ni Beyoncé, pero creo que es más culpa de ella que mía porque la muy engatusadora me quiere como una madre.

En la intimidad también pensaba que Fernando podía ganar la Rolex 24 at Daytona de este año y hasta entrené la danza del vientre por si hacía el caso, pero una cosa es la intimidad y otra el terreno abierto, y ahí me empezaban a temblar las piernas en cuanto se daba el banderazo de salida. Jordan iba sexto al principio ya que el Cadillac dorsal número 10 había partido sexto, y nos reíamos porque tengo una marcada tendencia a calmar los nervios tirando de sentido del humor, a veces negro zahíno, algo que sea dicho de paso, suele sacar de quicio a los funambulistas del rigor y las buenas costumbres, ¡ejem, ejem!