Olvidaros del título por un momento, pero, pongámonos en que escuchamos juntos Sin Disfraz (Virus), mientras Remo se suma a la danza de Abril y baila con ella, ya que, básicamente, es lo que hemos hecho Vladímir y quien os escribe antes de disponernos a descifrar lo que tenían que decirnos los huesos depositados sobre la fina arena de Brighton Beach, por descontado: si querían hablar, que a esas horas no lo teníamos claro.
Académico él, chamán yo, a ambos nos ha sorprendido este inicio de temporada en Melbourne marcado por un pulso narrativo que podía haber firmado Anne Rice de seguir entre nosotros, tan dada la autora norteamericana a los excesos dramáticos y los giros de guión.








