Liberty Media y FIA andan viendo cómo limitan daños. A Stefano Domenicali le ha puesto los puntos sobre las íes nada menos que todo un Nigel Mansell, [Mansell critica los «adelantamientos falsos» en F1 y dispara contra Domenicali], aunque ya tenemos a los reservistas del apparatchik recordando las ayuditas que gozó el Williams del británico en 1992, en un remedo moderno de lo que ha sido siempre tumbar a un tipo molesto apuntando los pecados de su escudería, como si a Lewis Hamilton se le pudieran afear sus logros señalando el excesivo (y lesivo) dominio político de don Torger Christian Wolff, aka Toto, de 2014 a esta parte... ¡No, de esto es mejor no hablar!
Vamos a Miami, ese lugar que la propietaria de los derechos de explotación de la F1 ha decidido que nos conviene visitar, como si fuésemos lelos y no entendiéramos que las sequías prolongadas no son buenas para el negocio, y aceptáramos, de paso, y de buena gana, que mejor tragar un truño de carrera que prolongar la agonía de este inicio de 2026.





















