El modelo de hoy es un integrante del catálogo de la marca italiana Grani & Partners S.p.A., que formó parte de la colección Il Mito Maserati publicada en fascículos en el país transalpino por la editorial Fabbri, a través de su sello Centauria, hace ya bastantes años.
La maqueta en cuestión tiene una resolución bastante tosca y carece de muchos detalles, pero ofrece unas proporciones que la hacen sobresalir como reflejo a escala del Maserati 250F, lo que me llevó en su día a adquirir dos ejemplares con el fin de mejorar uno de ellos mientras el otro hacía de reserva, por si las moscas, básicamente porque uno nunca sabe hasta qué punto puede necesitarlo si las cosas se tuercen. Estamos, por tanto, ante el muletto de este auto de carreras, ya que la otra pieza permanece desmenuzada junto al Alfa Romeo 159 de la casa Brumm, a la espera de que concluya ambas y cubran en mi saga de Campeones Mundiales los huecos correspondientes a 1950, ganado por Nino Farina sobre el 159, y el que nos ocupa esta tarde, el de 1957, que se lo calzó Juan Manuel Fangio conduciendo este hermoso Maserati.
