El anuncio de que ésta sería la última temporada de Extreme E y las recientes noticias sobre la retirada del campeonato, con efecto inmediato, de los equipos X44 y Chip Ganassi/GMC, sumado a la anunciada salida de Cupra (Grupo Volkswagen) a finales de 2023, han dado lugar a un extraño escenario en el que nadie se atreve a abrir el melón del peligroso trayecto que sigue el motorsport desde que aceptó que era buena idea convertirse en juguete de los fabricantes.
Las marcas aportan visibilidad extra y aseguran un razonable y codiciado compromiso de evolución, pero una vez logran sus objetivos, o cuando comprenden que no los van a alcanzar, toman las de Villadiego con una facilidad pasmosa, dejando a las categorías donde participan con una mano delante y otra detrás.







