Dice un viejo refrán español que quien al cielo escupe a la cara le cae, y viene de perlas recordarlo porque no ha existido Mundial de Resistencia más zarandeado que el 2018/19 por aquello de que resultaba muy facilón para Toyota Gazoo.
Bueno, también tenía su aquél en el asunto que las redes sociales suponían el sitio ideal para discutir sobre el sexo de los ángeles o tasar la calidad de los campeonatos sin tener en cuenta que si Peugeot, Porsche y Audi, habían decidido no participar, poco se podía hacer salvo agarrarles por las solapas para obligarles a intervenir y así dar caché a los posibles títulos, y, fundamental, para demostrar ante el mundo que Toyota sólo es capaz de ganar cuando no hay nadie que le tosa, básicamente como hace Mercedes AMG en Fórmula 1.


