Conozco mil maneras más divertidas de vivir que afincado en el pasado. En serio, prefiero asombrarme con el presente y sentir cómo se me acelera el pulso cuando me asomo al futuro.
El ayer está bien, pero sólo para aquellos que quieren tener razón siempre, porque, en el fondo, repetir hasta la extenuación que esto siempre ha sido así o cualquier otro mantra parecido, significa también ya lo he visto, yo ya estaba allí, a mí no me la cuelan, ésta me la sé, etcétera, etcétera, etcétera... Quedar como el aceite en el agua, vamos.








