No duermo, me he puesto la revista sobre la cara para poder escuchar el sonido de las olas acariciando la orilla y oír mejor la brisa y sus cuentos de vieja mientras, a mis pies, la radio susurra bajito las notas finales de Cloud Atlas.
La paz es un estado del alma, un paraíso, necesario siempre, como el dormir. Más aún cuando lejos sabes que hay tormentas a las que tendrás que atender, que baten ahora su rabia contra las paredes de los acantilados con la intención de derribarlos, si no es hoy, mañana, o pasado mañana, o cuando sea posible hacerlo, que a la mar brava y al viento airado pocas puertas se les pueden poner...
