Ese Ayrton Senna que no existe, que no habla con Dios ni aflora en las efemérides ni protagoniza documentales, obligó a Elio al destierro de Lotus.
Sin la intervención del paulista la historia de De Angelis aparece incompleta. El romano abandonó el piano y las comodidades de haber nacido en una muy buena familia, y como otros de la época, quiso dar rienda suelta a su pasión por los bólidos. Se estrenaba en la Fórmula 1 habiendo pagado su asiento en un DN9 de la anglo-americana Shadow. Corría 1979 pero aquél no era un buen cacharro, aunque bastó para que Colin Chapman se fijara en él y decidiera contratarle para sustituir a Carlos Alberto Reutemann la temporada siguiente.
Sin la intervención del paulista la historia de De Angelis aparece incompleta. El romano abandonó el piano y las comodidades de haber nacido en una muy buena familia, y como otros de la época, quiso dar rienda suelta a su pasión por los bólidos. Se estrenaba en la Fórmula 1 habiendo pagado su asiento en un DN9 de la anglo-americana Shadow. Corría 1979 pero aquél no era un buen cacharro, aunque bastó para que Colin Chapman se fijara en él y decidiera contratarle para sustituir a Carlos Alberto Reutemann la temporada siguiente.
