Buenas tardes, feligreses. Mañana empieza el tomate en Monaco, pasado mañana tenemos descanso y al otro vuelve el sarao para encarar directamente los últimos entrenamientos libres, la clasificación, y ya el domingo, la carrera.
Y disculpadme que me haya vestido de pocero esta tarde porque una de esas noticias que surgen en las cloacas de nuestro gran periodismo, ha sido, de nuevo, recogida por medios supuestamente solventes y está siendo replicada en estos instantes por todo el orbe. La buena gente se pregunta cómo medios de prestigio pueden caer tan bajo, y antes de que se me pase el calentón, quiero responder que a lo mejor todo consiste en que hemos cedido la citada categoría a quien no la ha merecido jamás.
