Vaya por delante que entre Antonio Lobato y Josep Lluis Merlos soy más de irme a tomar algo con el catalán que con el asturiano, y lo más cojonudo de todo es que él lo sabe. De los dos, jamás he pensado entrevistar al primero pero me busqué las habichuelas para meter al segundo en Nürbu [
#VKt-04 (Josep Lluís Merlos)], aunque, siendo honesto, también tengo que admitir que es el periodismo de uno u otro el que los distancia, y lo que me atrae de Josep Lluis porque no tiene punto de comparación con Antonio.
Tampoco os voy a ocultar que en mis años mozos fui de señalar aquí mismo lobatadas y merladas, procurando hacerlo siempre desde el cariño, pero uno crece, o debería crecer, mejor dicho, y hay situaciones que se ve obligado a dejar atrás si pretende hacerse un machote. Me ocurrió con Manu Franco y, aunque me ocasionó algunos desencuentros con Jordi en SafetyCast, cuando lo de Gol, también me pasó con Josep Lluis. Hay alguien de carne y hueso detrás del personaje y sus errores y aciertos, y puesto que lo has sufrido en propias carnes —¡anda que no me han caído hostias en El Infierno Verde o en Diariomotor!—, aceptas que la vida es compleja y que lo mejor es recular de tus posiciones iniciales con tal de poder estrechar una mano y poder decir ¡hola! mirando a los ojos.