A Hamilton le entregaron el título de Sir ayer —con ceremonia y boato—, y tras conocer la noticia no se ha tardado ni cero coma uno en buscarle las vueltas: que si iba de persona normal, que si dónde estaba el Black Live Matter, que si se lo concedía el tipo que quería ser un tampón para Camilla Parker Bowles, etcétera, etcétera, etcétera.
Imagino que el evento ya tendrá memes y todo, pero yo tengo atardecida tonta en mi Ducado de Gorliz y me apetecía echar unas líneas solicitando generosidad, pues los españoles disponemos de esta cualidad a raudales.