La parte final de la década de los 70 del siglo pasado supuso una suerte de bacanal creativa en el diseño de vehículos para la Fórmula 1: el Tyrrell Six-wheeler de 1976, el Renault RS01 Turbo y el Lotus 78 de 1977, el Brabham BT46b de 1978, y el protagonista de este texto, el Arrows A2 de 1979, por citar los ejemplos más emblemáticos.
El vehículo que salió de la mente de Tony Southgate y Dave Wass es, quizás, el planteamiento más arriesgado de todos ellos, razón por la cual sólo disputó ocho carreras de aquella temporada y fue rápidamente sustituido por el más dócil de conducir A3, que compitió en 1980.
