Era de los que pensaba que Hamilton —de seguir, evidentemente—, iba a anunciar su continuación en Bahrein, en plan «¡soy heptacampeón del Mundo, no limpio pescado!», pero no contaba con que el británico iba a mover previamente su imagen en redes sociales sin amenazar con subirnos las cuotas...
El retorno de Michael Schumacher a la competición en 2010 fue infinitamente más natural, pero a Lewis no le podemos pedir naturalidad. En realidad no le podemos pedir gran cosa, ni siquiera que se molestase, en estos dos meses que han pasado desde la finalización del Gran Premio de Abu Dhabi, en explicarnos personalmente por qué pensó que la prueba en Yas Marina estuvo manipulada.