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martes, 19 de marzo de 2024

Más allá de la arena


Con quitarme de encima el polvo de sílice me doy por satisfecho. El Dakar, Bahrein y Arabia Saudí, ¡toma ya!, ¡parecía que no salíamos de Arrakis!, y mejor no doy ideas, lo sé, pues es mentar en regalo envenenado que hizo el Emperador a la Casa Atreides y pensar que, entre la propuesta de peraltada a setenta metros de altura en pleno parque temático de Qiddiya y las sartenadas que toca leer últimamente, sólo nos faltaba contar con gusanos de arena velando por el obligado cumplimiento de no superar los límites de pista. 

Me lo disculpáis, pero acabo de salir hoy mismo de un trabajo de esos que ayudan a llegar a fin de mes y apenas dejan rastro, salvo, acaso, la honda satisfacción que produce haber enviado la factura y que el cliente no haya puesto ni una pega...

martes, 11 de agosto de 2020

Gigantes de tamaño asequible


Desgraciadamente, nuestra época viene marcada a fuego por la petulancia y el postureo caiga quien caiga, facetas del ser humano que han exacerbado los rigores de nuestras benditas redes sociales. Cambiaría todo tanto si pudiésemos reunirnos para charlar alrededor de un café, un refrigerio, unos cacahuetes y unas peladillas, un bourbon tal vez, que apena mucho que lo que hemos ganado en facilidad de comunicación se vaya por el retrete porque toca defender el ego así se nos haya despeñado en el primer tuit...

Tengo día de recordar a Nigel. No por nada especial, o quizá sí, por Iván, mayormente, y seguramente por todos esos mansellistas con los que podías (y puedes) echar horas y horas de una tarde sin temor a aburrirte o a que las normales divergencias de opinión chafasen lo que siempre ha sido una jugosa charla entre enamorados de todo esto.

sábado, 26 de octubre de 2019

Sinecdoque y DRS


Nuestro pasado deportivo se nos ha quedado en álbum de piezas fuera de catálogo y convendría que nos fuésemos haciendo cargo de que esto no tiene visos de cambiar. 

Inevitablemente, llegamos a cualquiera de nuestros circuitos con solera y salen las estampitas de siempre a amenizarnos el festejo. Toca México y ya tenemos disponible el surtido de hazañas sin parangón que nos recuerdan que cualquier pretérito fue mejor porque esto no es intercambiable como las piezas de Lego. Hamilton, Vettel, Leclerc, Verstappen mismo, no pueden ocupar el espacio de aquella gente que ha quedado congelada en instantáneas o vídeos. El presente no existe. Cuando tenemos conciencia de él ya es hace un instante o hace un momento, y si no andamos espabilados, incluso es un ayer irrecuperable.

domingo, 28 de octubre de 2018

Una generación sin duelos


Desde que hace un par de años o tres —a lo peor son cuatro, en el fondo qué más da—, leí a alguien en redes sociales afirmar que Gilles Villeneuve estaba sobrevalorado porque sus números no eran para tanto, comprendí que mi tiempo estaba llegando a su fin...

Hoy, por ejemplo, pretendía recordar el duelo entre Nigel Mansell y Ayrton Senna en el Hermanos Rodríguez (1991), y para documentarme rápido he visionado algunos vídeos de Youtube, de esos que te reconienda la propia plataforma porque son los más vistos o los más solicitados, y me he llevado un chasco del demonio porque no aparece el que mantuvieron Pedro de la Rosa y Michael Schumacher en Hungría 2006, y fundamentalmente porque no queda registro de ningún duelo de verdad más allá de esa fecha.

domingo, 5 de agosto de 2018

Operación Triunfo


Francamente: hay que quererlos...

Sí, hay que querer a toda esta gente que niega que nuestros héroes modernos sean de plastilina, o estén hechos de piezas de Lego cuidadosamente escogidas, porque supuestamente antes todo era igual que ahora. Tan igual que hace unas décadas tenías una etapa de dominio técnico cada cierto tiempo, prudencialmente espaciado, y hoy no sabemos cómo quitárnoslas de encima porque apestan y amenazan con acabar estropeando el negocio... ¡Vamos, no jodas!

sábado, 26 de octubre de 2013

El invierno del león


Los comienzos de la década de los noventa del siglo pasado tienen para mí un marcado sabor francés. Lo recuerdo bien porque aquella etapa de mi vida supuso un cúmulo de alegrías y sinsabores que se apelotonan ahora en mi memoria, pero que en su momento, definieron un rosario de hazañas de autónomo (emprendedor dicen ahora) que me obligaban cada mañana a levantarme de la cama con la única incógnita de si escogía para la jornada el fusil de asalto o la automática, porque el casco de kevlar y el chaleco antifragmentación no me los quitaba de encima ni para dormir, pero fundamentalmente, porque devoraba las Sport Auto como un poseso.

También compraba y leía AutoSport y AutoSprint, pero la sección dedicada a la Fórmula 1 en el magazine francés no tenía parangón. No era para menos, sobre el asfalto de los circuitos del Mundial, Francia estaba escribiendo páginas memorables.