sábado, 30 de mayo de 2026
Formel 1 AG
sábado, 18 de diciembre de 2021
One upon a time
Vaya por delante que Mohamed Ben Sulayem no me provoca sentimientos positivos ni negativos. Es el nuevo Presidente de la Federación Internacional del Automovilismo, y, como tal, sólo espero que nos haga olvidar pronto a sus antecesores, aunque imagino que lo tendrá jodido, al menos tanto como el Papa Francisco. El Vaticano y la FIA gozan de cultura propia y, como advirtió en su día Ari Vatanen, cuando perdió su carrera a la Presidencia frente a Jean Todt, el problema está en que hay que dinamitar esa cultura para soñar siquiera con avanzar un paso...
Dicho esto, si me he puesto a echar el ratito sobre el emiratí es porque ya hay quien empieza a ver (preventivamente) fantasmas.
jueves, 22 de julio de 2021
Da gracias, Max
Da gracias, Max. No está al alcance de cualquiera parecerse a Alain Prost sin haber ganado un miserable título ni llegar a la suela de los zapatos a Le Professeur, menos si antes dijeron de ti que eras el Ayrton Senna de las nuevas edades, cuando no suponías una amenaza, claro; pero estos tiempos convulsos que vivimos dan para eso y para mucho más, incluso para que la historia se repita ad nauseam y la prensa británica, lejos de corregir los errores cometidos, insista en sacar sus viejos conejos de su apolillada chistera.
No falla, todas las víctimas de Lewis Hamilton han sido sus verdugos desde que él apareció en la Fórmula 1. Fernando Alonso, Felipe Massa —no el de 2008, no, el triste de 2011—, Nico Rosberg y ahora Max Verstappen, todos han cumplido el papel de villanos, de archienemigos, ayudando con ello a consagrar al astro británico como un ser especial que es odiado y envidiado por su color, por su pelo, por su caballerosidad al volante, por Roscoe, por lo que sea.
martes, 6 de julio de 2021
Disculpen las molestias
Desgraciadamente no podría salvar a la FIA si su existencia dependiera de mi voto exculpatorio. Ya lo siento, pero no es una institución creíble.
En los casi 15 años que llevo con Nürbu abierto no he acumulado muchas coincidencias con sus decisiones (más bien poquitas que se pueden contar con los dedos de una mano), y la mayoría de ellas se han debido a carambolas del destino, casualidades en las que el espíritu y la letra de la norma, amén de las decisiones de los comisarios y Dirección de Carrera, han encajado en un mismo milímetro cúbico de aire por un vaya usted a saber, porque lo cierto, y aunque duela leerlo, es que lo habitual no ha sido así desde 2007 y, si echo la vista más atrás, tampoco...








