Mostrando entradas con la etiqueta Depailler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Depailler. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de marzo de 2023

Bien joué, 1978 [#LeMans 46]


Ante más de 150.000 espectadores congregados en La Sarthe, Raymond Poulidor fue el encargado de dar el banderazo de salida a las cuadragésimo sextas 24 Horas de Le Mans, en lo que prometía ser el arranque de una jornada que los franceses añoraban disfrutar desde hacía décadas.

La tarde del 10 de junio de 1978 resultó soleada, en sintonía con la meteorología dominante aquel fin de semana, y los motores comenzaron a rugir con estrépito en cuanto los coches concluyeron el giro de instalación y la tricolor ondeó movida por la leyenda francesa del ciclismo. El aire olía a oro, incienso y mirra, y, entre el público, alguien se animó a entonar La Marseillaise como la cantaba Édith Piaf, como si los franceses libres no quisieran olvidar ni la ocupación ni las afrentas de sus vecinos alemanes en los campos de batalla durante las dos contiendas mundiales.

viernes, 3 de junio de 2022

Monsieur Le Mans, 1977 [#24LeMans 45]


Jacky Ickx estaba a punto de consagrarse como «Monsieur Le Mans» a pesar de que faltaban algunos años para que el adjetivo y su nombre resultasen sinónimos en el ámbito de la Resistencia. Vencedor en 1969, 1975 y 1976, el belga iba a protagonizar en 1977 una de esas carreras que disipan cualquier atisbo de duda, pero él no lo sabía, claro...
 
En fin, dejábamos la edición anterior con la victoria de Porsche en La Sarthe y Francia intentando consolidar su ventajosa posición económica en el marco de los últimos coletazos de la Crisis del Petróleo, buscando convertirse en claro referente del automovilismo de vanguardia [A plena potencia, 1976 (#24LeMans 44)].
 

lunes, 22 de julio de 2019

Aquel Hockenheim


Sintiéndolo mucho, llegué tarde para paladear a los viejos pistoleros pero, a cambio, la fortuna quiso que pudiera disfrutar como un jabato de la mejor etapa que recuerdo de nuestro deporte: 1979 a 1982.

Nos acercamos al Gran Premio de Alemania y no quiero dejar de echar unas líneas sobre el viejo Hockenheim, ya que antes de que Bernie y Tilke metieran mano en su diseño, el Monza alemán era un trazado que se las traía con abalorios, por rápido y porque más del 70% de su cuerda discurría entre frondas y bosques con árboles como los que velaron el cuerpo sin vida de Jim Clark en abril de 1968, quien falleció a sus pies durante una disputa de F2.