En el ámbito familiar el Derecho va inmediatamente detrás de las Ingenierías. Levantas un paño en la cocina, sacas un libro de la biblioteca, abres una caja o descorres una cortina al azar, y ¡zas!, te sale una abogada en ejercicio por cada dos ingenieros y medio. No refleja el reparto por sexos ni es la proporción exacta —ese «y medio» rasca bastante, la verdad—, pero ahí le anda el dato...
Traigo esta tontería a colación porque la lógica es común a ambas disciplinas académicas y en casa la tenemos en altísima consideración, incluso yo, que vengo de Humanidades, me arrodillo ante ella, no digo más.









