El Gateway (World Wide Technology Raceway de Madison) es un circuito oval de una milla y un cuarto, unos dos kilómetros de cuerda, dotado de una curva generosa a un lado y otra de radio menor en el opuesto, lo que se traduce en que el Grand Prix of Illinois es como las 500 Millas de Indianápolis pero en plan salita de estar, aunque no se alcanzan velocidades tan extremas, básicamente porque las rectas de enlace son cortas y el tráfico suele resultar un inconveniente desde la primera a la última de las 260 vueltas propuestas.
La prueba es compleja por lo expuesto y porque requiere de las estrategias previstas que se adapten a cada coyuntura que se presente, con el agravante de que, si no se anda listo, la densidad de vehículos en pista te acaba engullendo y entorpeciendo. Por si nos faltaba algún extra, la edición de este año se disputaba de noche y venía preludiada por la amenaza de lluvia, que ha llovido, ya os lo cuento más adelante.









