«Mi padre le llamaba Pamplinas, y Pamplinas se quedó para los de casa, aunque el mundo le conoce como Buster Keaton, y lo comento porque esta imagen con que decoro la entrada no sería la misma si el protagonista fuese otro, ya que esa ingenuidad marcial de quien cree poder comerse el mundo desde detrás de la cámara no tiene igual, como si la posteridad lo estuviera observando para sustantivar en qué consiste modelar el universo...»
Hace de esto 7.479 textos en Nürbu. Era un miércoles 17 de marzo de 2010, cumpleaños de mi sobrina Carola, y publicaba a las 23:16 ¡Que quemen al cameraman! porque la FOM nos había servido el domingo anterior un Gran Premio de Bahrein de esos de andar lanzando bengalas por si alguien había visto algo en mitad de la niebla, costumbre que, por lo visto ayer en Montreal, se ha convertido en especie protegida en manos de Liberty Media.









