Supongo que toca agradecer a Liberty Media que haya convertido el circuito del Mundial en un viaje del IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), en el que lo importante es la excursión en sí, nunca el destino, en plan lección de aprendizaje zen, no vaya a ser que nos obsesionemos con la meta, la meta, y la ansiedad acumulada acabe en un susto y con nuestros huesos en un hospital.
Nos acercamos al Gran Premio de Mónaco y el conductor ha parado en una estación de suministro en Cantalapiedra con la intención de que estiremos las piernas, aliviemos la vejiga, cambiemos el pañal desechable y, si da tiempo, nos apañemos un bocadillo o pillemos un souvenir para los nietos.









