Kimi es un crío y sigue cometiendo errores porque la vida continúa yéndole por delante, lo normal a su edad, a veces muy por delante, pero su mirada delata personalidad antes de quedar cegada a nuestra vista por los caleidoscopios e iridiscencias que produce la visera cuando cierra su casco.
En los corrillos me suelen afear que hablo poco (o nada) de Antonelli, como si supusiese algún tipo de demérito haberle propuesto como nuestro próximo Campeón del Mundo apenas la temporada había arrancado, y ahí lo hubiese dejado.









