Wolff ha traído su troupe ambulante hasta Barcelona y mientras la cabra evoluciona en lo alto de la escalera al son de la trompeta y el tambor, su escudería, Mercedes AMG, continúa sacando ventaja a los rivales.
No pretendo resultar agorero, pero, como esto siga así, el grueso de las escuderías comenzará a descolgarse a la voz de ya para concentrar sus esfuerzos y dinero en los monoplazas de 2027. No es que sea algo nuevo, pero la lógica económica que impera en nuestro deporte impone ciertas gabelas que al aficionado le resultará útil no desatender.









