Volvemos a encontrarnos con Giorgio Terruzzi, a quien ya tuvimos aquí en [La última noche de Ayrton Senna], aunque ya voy avisando que esta vez la reseña saldrá más dulce porque la Mille Miglia y Alberto Ascari me pillan bastante más lejos que el paulista...
Sea como fuere, el periodista y autor italiano incide en parecidos vicios que en la obra citada, al novelar la vigésimo primera edición de la prueba, la única ganada por Ascari, con el interés de asegurar un ambiente emotivo que podría servir para preludiar, de alguna manera, su posterior fallecimiento en el Autodromo Nazionale di Monza un año y un puñado de meses después. Pero no adelantemos acontecimientos.









