Bien, vale, podía habernos salido francamente mal juntar en un mismo programa la Fórmula 1 con Woody Allen, Aldous Huxley y esa variedad de tomate desarrollada para mantener su firmeza, color y textura durante semanas tras su cosecha, sin necesidad de refrigeración (IA dixit), pero la vida sin retos no merece ser vivida y, además, Álex y yo somos mucho de meternos en jardines de difícil salida, de manera que lo hisimos, que decía aquél y, la verdad, nos salió redondito el episodio.
El señor director explica perfectamente de qué va la cosa en la introducción, y siendo cierto que nos habría bastado con titular la entrega como «Lo bello y lo artificial», homenajeando así la obra de Inmanuel Kant «Lo bello y lo sublime», preferimos jugar intelectualmente con nuestros escuchantes desde la cabecera misma, básicamente porque hablar durante una hora y media de lo artificial que resulta nuestra actividad supondría pecado de cacofonía y, en cuanto a entretenimiento, dejaría mucho que desear.









