La famosa frase que escribió Einstein en su correspondencia personal con Max Born, cobra hoy una relevancia inusitada, sobre todo después de haber compartido la mañana con el personal y los integrantes del Centro de Día que tiene GAUDE en nuestro término municipal, a los que se han sumado otros venidos de otras partes porque, decíase, el invitado de la jornada entendía algo de Fórmula 1 además de ser escritor e ilustrador jubilado.
El baño de cariño ha sido inenarrable. Hemos hablado de ballenas y balleneros, de barcos capaces de surcar el océano en los siglos XV y XVI con la sola ayuda del viento, también lo hemos hecho sobre dibujos a plumilla, a rotulador o a la acuarela, de vikingos y piratas, de la antigua Isla Tortuga, del bacalao de Terranova y de aventuras que nacen de apuntes escritos en servilletas y luego dan para libro, y de Max, Kimi, y de Carlos y Fernando.









