Cuando pensaba que no daba para más la búsqueda del ADN de nuestro deporte, o cómo coño lo definamos, viene el bueno de Seb y reabre la caja de los truenos posicionándose del lado de los más feroces detractores del nuevo ordenamiento técnico y sportive, lo que me lleva a plantear una duda razonable: ¿esto del ADN F1 va por barrios, como los festejos; o es que el susodicho carece de substancia, y, obviamente, así no hay manera de que aclaremos empíricamente si existe o no?
Vaya por delante que soy fan de Santo Tomás de Aquino, y, en consecuencia, acepto sin rechistar aquello del Misterio central de la Fe para explicar la Santísima Trinidad católica, y por ello creo que sí, que nuestro ADN va por barrios, y que, por muchas vueltas que le demos o por mucho que nos vistamos de Indiana Jones, jamás daremos con el quid de la cuestión porque vamos a encontrar tantos ADN como gente habla de él.









