domingo, 3 de mayo de 2026

¡Gracias!


No pretendo dejar que acabe este domingo 3 de mayo de 2026 sin recordar a un ser humano gigantesco que nos ha abandonado anteayer, a quien le presupongo que no estará descansando ni satisfecho con este último traspiés que ha sufrido, ya que si alguien hizo buena la frase de Gilles fue él: «¿Cómo podemos conocer los límites si no tratamos de sobrepasarlos?»

Tampoco quiero caer en lugares comunes ni banalizar un hecho que tarde o temprano también nos devolverá a las estrellas de donde venimos, pero sin Zanardi, sin Alex, sin su ejemplo y sonrisa, sin su tenacidad y mirada alegre a la hora de enfrentar las oscuras nubes del horizonte, nada va a resultar lo mismo para los que desgraciadamente quedamos aquí. Eso sí, quiero brindarle desde estas líneas un infinito ¡gracias! por todo lo que ha supuesto para muchos de nosotros.

Voices


Dado que el Teniente Castillo ha descartado satisfacer mi solicitud de contar en el Gran Premio miamense con los chicos del Departamento de Antivicio (Miami Vice), me quedaba ponerme a dar un repasito al baño del estudio, actividad que finalmente he dejado para mañana, o armarme de valor, tirar por la tangente y sacudirme las neuronas escuchando a todo trapo Voices de Vangelis.

No entender nada es una cosa —¡es una cosa!—, pero resulta algo bastante diferente sentir cómo te van apartando de uno de tus entretenimientos preferidos entre chuminadas varias, neologismos, anglicismos baratos, abundante despliegue de ¡uy, uy, ay, ay! y lucecitas LED bajo continuas amenazas de que acabará lloviendo. No temáis, sigo siendo chico listo y le pillaré el tranquillo...

sábado, 2 de mayo de 2026

Entrada sin título


En sentido estricto, antes de la clasificación para el Gran Premio de Miami me tocaría ser profundamente denotativo con la Sprint miamitarra, siquiera por evitar que se me vean las orejas de lobo bajo este disfraz de oveja que me he apañado para la ocasión, o quizá por asimilarme a periodistas y creadores de contenido que han vertido sus primeras líneas siendo escrupulosos con los datos y terriblemente pulcros con el uso del modo condicional...

Pero la cabra tira al monte —en este caso sería el lobo, ¡ejem, ejem!—,  y mi vena connotativa pide abrirse paso en estas líneas, entre otras razones porque ya tenéis disponible el podcast que perpetramos Álex y quien os escribe [Stop&Go #267 El estado de la Unión] el martes pasado, y resultaría imperdonable por mi parte veniros ahora desdiciéndome del cachondeo que se me escuchaba al micrófono como quien dice anteayer.

viernes, 1 de mayo de 2026

¡Estamos salvados!


«En el interior de cada anciano hay un joven preguntándose qué demonios ha pasado.»

La frase no es mía. Como es de sobra conocido la acuñó Terry Pratchett, aunque se la tomo prestada para nutrir el texto correspondiente al 1º de mayo, un poco por evitarme tener que sacar en procesión a Barrichello, Ratzenberger y Senna; otra miaja por perder el miedo a pisar el terreno sembrado de minas abierto a partir de los retoques de la Normativa '26, aplicables a partir del Gran Premio de Miami; y, fundamentalmente, porque andan los obispos de la cosa diciendo no sé qué de que nos quitemos de encima a influencers y criaturas para dejar espacio a los que verdaderamente saben.

miércoles, 29 de abril de 2026

Y una de glifosato


Liberty Media y FIA andan viendo cómo limitan daños. A Stefano Domenicali le ha puesto los puntos sobre las íes nada menos que todo un Nigel Mansell, [Mansell critica los «adelantamientos falsos» en F1 y dispara contra Domenicali], aunque ya tenemos a los reservistas del apparatchik recordando las ayuditas que gozó el Williams del británico en 1992, en un remedo moderno de lo que ha sido siempre tumbar a un tipo molesto apuntando los pecados de su escudería, como si a Lewis Hamilton se le pudieran afear sus logros señalando el excesivo (y lesivo) dominio político de don Torger Christian Wolff, aka Toto, de 2014 a esta parte... ¡No, de esto es mejor no hablar!

Vamos a Miami, ese lugar que la propietaria de los derechos de explotación de la F1 ha decidido que nos conviene visitar, como si fuésemos lelos y no entendiéramos que las sequías prolongadas no son buenas para el negocio, y aceptáramos, de paso, y de buena gana, que mejor tragar un truño de carrera que prolongar la agonía de este inicio de 2026.

lunes, 27 de abril de 2026

Actores de reparto


Debería estar felicitándote por tu cumpleaños, querida, desplegando mi legendaria capacidad para celebrar la vida y a quienes estuvisteis ahí, alimentando nuestros sueños, pero la actualidad impone sus reglas y toca otra vez hacer de Harry Tuttle porque a nuestros gladiadores continúan convirtiéndolos en actores de reparto, y siquiera que nos oigan, que decía aquél.

Al vigente Campeón del Mundo sólo le faltaba que le ninguneara su mánager, y el asunto es que sucedía cuando a Lando le preguntaban qué opinaba de la actual F1 y el representante de ADD Management en la sala vetaba la contestación [Lando Norris censored by his own management in awkward interview]. No, la pregunta no, impedía la contestación, como acabo de escribir. Y si nos vamos a poner así, Nürbu declara la guerra sin cuartel a toda esta pandilla de impresentables que dominan las cuatro esquinitas de nuestro deporte, incluyendo los numerosos mamporreros que ríen cualquier gracia. 

sábado, 25 de abril de 2026

Conspiraciones [II]


Se me presenta un final de mes bastante apretado y toca ir cerrando brecha, y sí, hoy hace una tarde de esas en que la melancolía y la tristeza campan a sus anchas en términos formuleros, obviamente contraindicada para publicar nada.

Pero la nueva andadura de Stop & Go sigue su curso y vengo a hablaros del tercer programa de la serie moderna, el duocentésimo sexagésimo sexto en su orden natural desde que nació el podcast, que grabamos sin tenerlo previsto —vamos, estaba previsto grabarlo, pero no como finalmente fue manufacturado—, y, como es de sobra conocido, se publicó el pasado domingo día 19 de abril.

viernes, 24 de abril de 2026

Those daring young men in their jaunty jalopies


Cuando pensaba que no daba para más la búsqueda del ADN de nuestro deporte, o como coño lo definamos, viene el bueno de Seb y reabre la caja de los truenos posicionándose del lado de los más feroces detractores del nuevo ordenamiento técnico y sportive, lo que me lleva a plantear una duda razonable: ¿esto del ADN F1 va por barrios, como los festejos; o es que el susodicho carece de substancia, y, obviamente, así no hay manera de que aclaremos empíricamente si existe o no?

Vaya por delante que soy fan de Santo Tomás de Aquino, y, en consecuencia, acepto sin rechistar aquello del Misterio central de la Fe para explicar la Santísima Trinidad católica, y por ello creo que sí, que nuestro ADN va por barrios, y que, por muchas vueltas que le demos o por mucho que nos vistamos de Indiana Jones, jamás daremos con el quid de la cuestión porque vamos a encontrar tantos ADN como gente habla de él.

jueves, 23 de abril de 2026

¡Pobrecito Satanás!


Hace unas jornadas me sacaban tarjeta roja por mi metáfora sobre las duchas y el jabón, y también por abusar en el blog (sic) del término mamporrero [Lo que nos faltaba].

Entiendo ambas quejas, al fin y al cabo, la primera cuestiona una forma adulta de ver la vida que queda muy a desmano de las nuevas generaciones. La otra resulta más grave, ya que supone no tener ni idea de para qué sirven las diferentes acepciones que propone el Dicionario de la Real Academia de la Lengua Española —cada uno de los significados que tiene una palabra o frase, según el contexto en el que aparece—, y, en este sentido, mamporrero, en su segunda acepción, no tiene nada que ver con su significado literal como persona encargada de dirigir el miembro del caballo en el acto de la cópula con la yegua, y sí con la persona que amaña o engaña en algo en beneficio de otra.

miércoles, 22 de abril de 2026

¡Silencio, se rueda!


No lo recordáis porque erais pequeños. Ahora nos supone un bonito motivo ver a Newey con su libreta roja rondando los coches en parrilla, pero él fue precisamente uno de los primeros que puso paredes humanas protegiendo sus vehículos de miradas inquisitoriales.

De las presentaciones de monoplazas «sin nada que ocultar» pasamos rápidamente a mostrarlos con trampantojos o zonas vedadas a la vista pintadas en gris neutro. Luego vinieron los renders 3D y, como decía en el párrafo anterior, aparecieron los mecánicos ejerciendo de murallas de carne y hueso. Más tarde se abandonó una de nuestras más arraigadas tradiciones: las exhibiciones de los coches que correrían ese año, y se sustituyeron por spots publicitarios delicadamente confeccionados.