En la antesala del Gran Premio de Canadá estamos un poco como Cervantes y Hayes en la instantánea de aquí arriba, bueno, por aquello de ser exacto: más como Javier que como Brad.
Seguramente alguien ha dado la orden y ya tenemos a los sospechosos habituales movilizando a la chavalería del lado de Toto Wolff, para que idolatre aún más los motores atmosféricos y vaya apostando por la opción correcta [«They screamed, howled or thundered»: intoxicating sound of F1’s greatest age] —me ha quedado comprobar qué decía el bueno de Bishop del sonido en la Fórmula 1 de 2014 y años posteriores, pero, en fin, hoy no tengo tarde para despertarme de ciertas perezas ni el coño para farolillos.









