Con el tiempo me voy volviendo raro de narices. Si compro vainas (judías verdes), un ejemplo, para almorzar lustroso con patatas y refrito de ajo, me gusta que el producto responda a la calidad que me han vendido y, obviamente, a su precio, que no suele ser bajo en legumbres de temporada. Comemos en casa muchísima menos carne que hace años, creo que os lo conté, pero si pido añojo de ternera o pechuga de pollo de corral, espero ternera o pollo de corral, no algo que se le parezca de lejos...
Son manías, lo entiendo, pero me pasa con libros, música en CD o .mp3, incluso en el cine o el teatro, o un concierto. Si el volumen contiene páginas en blanco, o repetidas, o las cubiertas están dañadas, lo retorno a la librería. Si las pistas crepitan o se oyen mal grabadas, lo mismo: devuelvo el material y, si no me lo pueden sustituir, solicito el reembolso.









