Normalmente no hago nada. Nadeo siempre con la esperanza de que me olviden, de que mi nombre aparezca cada vez en menos sitios hasta desaparecer por completo y, acaso, tenga que venir Astrid Nielsen a rescatarlo. La verdad es que me siento muy orgulloso. Mis amigos y gente cercana ya me aguantan lo suficiente como para pretender, además, ser alguien ahí fuera...
En noches como la de hoy recuerdo. No es molesto. Nos acercamos al Gran Premio de Ciudad de México, por ejemplo, y recuerdo cuando apunté aquí, y en Diariomotor, la noticia de que México acogería de nuevo una prueba del Mundial F1. Ha llovido mucho desde entonces aunque la sensación es similar porque en la capital del país mesoamericano todo sigue siendo alegría y buen ambiente. Me reconforta, lo reconozco. Sabemos de sobra qué sucederá este domingo pero lo vivimos desde diferentes perspectivas, y siendo sincero, prefiero la suya: dócil con lo que nos depara el paso del tiempo, juguetona ante ese tipo de sorpresas que, en el fondo, no son tales.
Os leo.