Me había dado un tiempo prudencial antes de meter mano a Ferrari, pero, viendo cómo se ha tomado Vasseur la penosa demostración de la rossa en el pasado GP de Miami, apetece ir poniendo algunos puntos sobre sus íes correspondientes, no sea que se nos pase el arroz.
Hablar de Hamilton me sigue produciendo una pereza tremenda, así que, con vuestro permiso, voy a pasar de puntillas sobre su triste compromiso en su segundo año vistiendo de rojo. Leclerc, al menos, sigue mostrando que no corre horchata por sus venas, y eso pasando por alto que su espectáculo llevando el coche a boxes supuso una boutade que afeó bastante lo conseguido durante la carrera, amén de desterrarlo del podio, claro.









