En Fórmula 1 nada es verdad ni es mentira, vamos, como sucede en la vida misma. ¿Os acordáis de lo que inspirador que resultaba el FW13 de Brackley hasta que se descubrió que no pitaba? A decir verdad, ni el amor se salva de que alguien arrime el ascua a su sardina y te lo venda con etiqueta falsa, y si ya no hay respeto por uno de los sentimientos más genuinos que existen, olvidaros de que se respete lo demás.
Con Honda hay mucho desamor interesado, de esto va precisamente esta entrada. En 2015 nos contaron que la de Sakura retornaba al Circo con una ventaja enorme, y con aquello se justificó la historia de los tokens de segunda temporada cuando, en sentido estricto, a la japonesa le correspondía empezar su andadura en Fórmula 1 como habían hecho los otros fabricantes. Profecía autocumplida lo llaman, y consiste en que se asienta una serie de falsedades que influyen de manera determinante en los hechos posteriores hasta que los augurios de vuelven ciertos.









