Como en los chistes malos que se comparten en las tabernas entre trago y trago, el Gran Premio de los USA nos ha dejado una cosa buena y otra mala. La buena consiste en que sólo nos quedan cinco carreras para acabar el calendario F1, y la mala, en que a lo peor, las cinco citas restantes son como la que sufrimos hace unas horas en el COTA de Austin.
En el momento de escribir estas líneas apenas corre café por mis venas, así que disculpadme si voy directo al grano: con la mierda de temporada que llevamos encima, la mayoría de los integrantes de la parrilla ya está pensando en 2027, lo que nos pone en que ni la alegre montonera se mostraba anoche capaz de sacarnos la modorra de encima.









