jueves, 20 de septiembre de 2018

2012, un poema


Mi abuela, que tenía más años que la tropa de yogurines y el tipo de la gabardina juntos, ya me advertía de que quien con críos se acuesta, meao se levanta, cuando apenas levantando un cagarro del suelo, a mí me gustaba lo que le gustaba a mi hermano mayor, es decir: carreras de coches de colorines en las que destacaban nombres como Jim Clark, Denny Hulme, Bruce McLaren, Dan Gurney, Graham Hill, Jo Siffert o Jackie Stewart, sobre todo éste último, y porque Juliantxu era tifoso y yo quería ser distinto y el escocés corría sobre un coche azul...

Imagino que Giorgio Piola y Prostvuelve todavía andan resolviendo la cuadratura del círculo sobre cuándo abandoné los pantalones cortos, pero para entonces ya era tifoso yo también, como el tipo que me metió todo esto en vena y a quien perdí definitivamente un frío 12 de febrero de 2015. Ickx y su 312B y a quién coño le importa de quién me enamoré primero o si tengo evidencia en vídeo de cómo bajaba las escaleras en plan Regan, en el El Exorcista, canturreando Alonso, Alonso, Alonso...

Estamos en manos de moñas mozuelos que se han hecho fuertes en la tecnología y en un alonsismo que a ellos les sirve para sobrevivir en un entorno en el que ni siquiera encuentra trabajo su mentor.

Por mor de las circunstancias, un bobo de los muchos que abundan, ha reabierto el tema de las banderas amarillas en Interlagos 2012 y lo cierto es que a mí me sobra el espacio de dos párrafos para quitármelos de encima, porque el tema no da para mucho más, la verdad.

Arriba tenéis como instantánea de entradilla los segundos iniciales del Gran Premio de Brasil 2012. Vettel, partiendo cuarto es quinto antes de acometer las eses de Senna. Ha salido con el puto culo jugándose el mundial y hará de séptimo cuando cierra al Williams de Bruno, quedando mirando para Cuenca. El resto es rescate de un pecio.

Los Toro Rosso, Schumacher, la Biblia en verso y Whiting, salen en ayuda del alemán porque éste ha sido incapaz de salvar la primera bola de partido. ¿Dónde cojones debía haberse metido Webber? ¿Tenía que haber frenado para compensar la ineptitud de su compañero...?  Aussie se comporta como un hijo de puta (sic) en la salida y el sobrino de Senna iba recto antes del encontronazo con nuestro héroe (sic también), y todos fueron felices y comieron perdices porque ninguna historia debe joder un buen titular.

A partir de esta cuerda lo que venga por delante. Un bicampeón del mundo no sabe controlar ni cuidar su territorio, pero la culpa es de los que hemos nacido antes de 1995 y sabemos de qué mimbres está hecho el mundo. Y le damos a las banderas amarillas cuando el problema importante surge en cuanto el semáforo se apaga. Vettel no está ni se le espera ahí, hay que rescatarlo como sea, incluso con un fantasma que ondea una bandera verde.

Os leo.

No va a pasar


Hace mucho tiempo que tengo asumido que seguir Nürbu es practicamente imposible para la mayoría de los mortales, por eso, a los habituales, os lo agradezco tanto aunque a veces estemos en posiciones antagónicas. 

Vamos para 12 años en activo y ésta hace la publicación número 4.438, y puesto que incluso para mí resulta complejo encontrar determinadas cosas en el interior de este gigante que conocemos como El Infierno Verde, salvo a aquellos que vienen a intentar tocar las pelotas o a decir que el radicalismo me puede, a nadie le recomiendo que las encuentre por sí mismo, ni que se tome la molestia. Antes lo hacía, no os creáis, pero antes yo no era como ahora.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La boutade


Antes de entrar al trapo voy a contextualizar un poco, no sea que por tratar de poner las cosas en su sitio, el sector catalán de lo nuestro, en vez de llamarme forofona o radical, solicite que me quemen en hoguera pública.

A ver, el año pasado, 2017, con 15 pruebas encima, nadie daba brinquitos de alegría ni se ponía cachondo hablando de lo supreme que llegaba Lewis Hamilton al final del campeonato, ni mucho menos Eddie Jordan lo daba por ganado para el británico, su compatriota. La hemeroteca está ahí y se puede comprobar fácilmente que la situación se achacaba a las cagadas de Ferrari y Vettel, y a la falta de tono de la primera, fundamentalmente, que en Monza se había liado la manta a la cabeza tratando de encontrar el setup correcto y no sabemos a día de hoy si lo ha localizado. 

¡Que viene Bernardo Gui!


¡Aquí están; estos son; la Sagrada Inquisición...!

Ya advierto que soy más de Guillermo de Baskerville que de Bernardo Gui. Así las cosas, todo este proceso sumarísimo que se ha montado contra el alonsismo no tiene pies ni cabeza porque, fundamentalmente, a Vettel le están dando hasta en el cielo del paladar desde los tifosi de viejo cuño al ferrarismo no vettelista, pasando por la prensa italiana, y la british y teutona, que nunca desaprovechan ninguna ocasión con tal de enfatizar que Lewis camina sobre las aguas siendo británico y conduciendo un monoplaza alemán...

Hasta que yo diga


Si el caso de Lance Stroll entra dentro de las paradojas que admite el aficionado sin pestañear, me resulta muy complicado de digerir la doble vara de medir que está aplicando a Raikkonen. El hijo del multimillonario canadiense tiene el poder que le otorga la pasta de su padre, y Iceman, un nombre y un recorrido que le hace merecedor de un asiento seguro en 2019. Sinceramente, no veo dónde está el problema.

Hemos manoseado este mismo asunto varias veces en Nürbu. En 2012, Mark Webber aseguraba continuar teniendo hambre de victorias mientras la peña se descojonaba de la ocurrencia y solicitaba que Red Bull lo sustituyera más pronto que tarde. Antes que con el australiano sucedió tres cuartos de lo mismo con Rubens Barrichello o Michael Schumacher, y después, con Felipe Massa, incluso ha pasado con Fernando Alonso, y en toda lógica, llevamos unas temporadas escuchando el sempiterno: ¡retírate de una puñetera vez!, esta vez en alusión a Kimi.

martes, 18 de septiembre de 2018

Tiempos difíciles


Por razones que no vienen demasiado al caso, este comienzo de semana estoy tirando de agenda para charlar con amiguetes y conocidos de esto de la comunicación en el mundo del motor, y me estoy dando de bruces con un escenario menos halagüeño del que imaginaba.

Soy optimista por naturaleza y aunque preveía descojone apocalítico después de la salida de Fernando Alonso de la Fórmula 1 [Ahí que vamos...], no había calibrado que las cosas podían ir tan rápido. 

Encaje de bolillos


Ya comenté después del Gran Premio de Mónaco que no me había parecido una gran idea que Brackley hubiese dado instrucciones a Esteban Ocon para que dejase pasar a Lewis Hamilton, a fin y a cuentas, el piloto francés, aun perteneciendo al linaje Mercedes-Benz, trabajaba para la escudería de Silverstone y a ella se debía más que a los intereses puntuales de la patrona

Hacer lo que se hizo con él en mayo me pareció feo y estúpido, porque sin querer se le estaba convirtiendo en un Bottas 2.0 y no hacía ninguna falta...

El fatalismo que adormece


Ni queriendo se puede negar que en el calendario del Mundial de Fórmula 1 existen determinados circuitos que ni fu ni fa ni todo lo contrario. Acabamos de salir de uno y vamos a otro. 

Marina Bay es un truñaco y Sochi otro, lo que no quita para que ambos tengan una limitada responsabilidad en eso de ofrecer poco espectáculo, porque para darlo ya están las escuderías, sus coches y los benditos neumáticos, y por supuesto, los pilotos. Así las cosas, no parece muy de recibo que el sábado pasado se estuviera aventando que nuestro deporte era 12 segundos más rápido en las calles de Singapur, y hoy andemos tratando de encalomarle el muerto al trazado.

¿2012?


Comentaba con mi amigo Humberto, hace relativamente poco, que la urgente necesidad de defensa de Sebastian Vettel en su lucha por el Mundial 2018 es, fundamentalmente, la lucha cerrada por no parecer equivocados de todos aquellos que mantienen que los cuatro títulos del tetracampeón no formaron parte de una gigantesca operación de mercadotecnia.

Sin pretender poner o quitar nada al astro alemán, puesto que, al fin y al cabo, sigo considerando que es bueno y fue él quien firmó las sucesivas coronas con Red Bull, en el actual enfrentamiento de trincheras sobran tanto la excesiva exaltación del periodo 2010 a 2013 como las toneladas de presión extra que están metiendo al de Heppenheim desde determinados sectores, en los que, para colmo, el alonsismo resulta casi anecdótico.

Pirelli da marcha atrás... [30-05-2013]


Hacer de proveedor único no parece ser un plato de gusto aunque da la sensación de que a Pirelli le ha compensado y compensa todavía hoy. Sea como fuere y dando por bueno que impasible el ademán, la italiana no encuentra la tecla adecuada tampoco en 2018 y, por consiguiente, sigue machacando el espectáculo, me permito compartir con vosotros esta mañana, un texto que escribí para Diariomotor en la temporada más cachonda que ha vivido la relación entre la Fórmula 1 y su suministrador único de compuestos. Obviamente, estamos hablando de 2013...


Envuelta en la polémica, entre continuas informaciones imposibles de contrastar, constantes bulos y desmentidos, Pirelli sigue siendo protagonista muy a su pesar de este inicio de temporada.