A Palou se le daban mal los óvalos hasta que empezaron a dársele bien, incluido el de Indianápolis, y, bueno, el título de la entrada de hoy va medio en broma pero también medio en serio, ya que, a la vista está en base a los últimos acontecimientos, esto del deporte es apasionamiento y pureza hasta que alguien siente que le han pisado el pie y se pone hecho un coño basilisco.
En fin, hoy leccioncitas las justas, lo prometo. Acumulo bastante retraso en cuanto a tocar la actualidad del motorsport a pesar de que el último texto publicado es de anteayer, y debo ser humilde aunque hayamos grabado hace un ratito el último episodio de Stop & Go, y me he propuesto ser humilde y vaya que lo voy a ser...









