martes, 19 de junio de 2018

De Le Mans a Le Castellet


A muchos no nos ha dado tiempo ni de quitarnos de encima el aparataje que hemos utilizado para las 24 Horas de Le Mans, pero toca ir poniéndose las pilas porque el Gran Premio de Francia lo tenemos a la vuelta de la esquina, este mismo fin de semana, para ser exactos.

Lo habíamos dejado antes de partir hacia La Sarthe en que el apparatchik nos terminaba de clavar como insectos en un corcho ofreciéndonos una tercera carrera consecutiva que no había por dónde agarrarla.

domingo, 17 de junio de 2018

You'll Never Walk Alone


Estaba guardando esta foto para una jornada como la de hoy. Comprendo que Josemi Rodríguez-Sieiro desapruebe su uso pero a mí me gusta porque el color radiante me produce alegría y eso es precisamente lo que siento en estos momentos: una alegría que no me cabe en el cuerpo.

He pasado por Twitter un instante y he salido escopetao, para qué os voy a mentir. Mañana lo intento otra vez, lo prometo. Me pongo la escafandra autónoma, me visto de hombre rana, y seguramente toleraré mejor el reparto de credenciales de buen aficionado, los saludos y los mensajes de los alonsistas de toda la vida que han salido hoy como setas en otoño, como si no nos conociéramos...

No me esperes para cenar #25TLM18 [25]


A estas horas siempre sobran las palabras, aunque cabe decir que hoy más que nunca. Tras unas últimas vueltas interminables, bailadas agarrao a ritmo lento, Nakajima ha visto la bandera a cuadros como sólo se ve en la actualidad precisamente en Le Mans, con el Director de Carrera en la pista, ondeando la ajedrezada al paso de los coches.

Toyota le debía ésta a Kazuki, y Sébastien y Fernando se mostraban cómplices de la fiesta, en la cual, un coche del sol naciente cruzaba la meta de la prueba de Resistencia más brutal que existe con un piloto japonés al volante, un tipo, además al que la diosa Fortuna apuñaló con saña en 2016. En todo caso, Le Mans amortizaba hoy sus deudas, con Toyota y con el bueno de Naka, a quien, personalmente, debo que el Valencia Street Circuit me haya parecido siempre un gran circuito pésimamente promocionado.

Lo peor #25TLM18 [24]


A prácticamente una hora del cierre de esta edición de las 24 Horas de Le Mans, cabe recordar que queda la parte que tiene más carga emocional. 

No quisiera estar en la piel de ningún integrante del equipo Toyota. Se ha llegado hasta aquí pero todavía no es seguro que se complete la carrera, ni siquiera cuando falten unos minutos para ver la bandera a cuadros se podrá estar tranquilo. Hay que llegar a las 15:00 exactas, bien con antelación a la línea de meta o bien dejándola atrás con ánimo de dar una vuelta más que prolongue la agonía.

El nueve uno siete #25TLM18 [20]


Poco a poco voy cumpliendo todos los objetivos marcados, aunque sea de aquella manera, y no quiero terminar esta aventura dejándome en el tintero a ese icono de las 24 Horas de Le Mans, que fue proyectado hasta el infinito y más allá en el momento en que un personaje de ficción tomó su volante entre las manos.

Más allá de Michael Delaney y la película Le Mans, y del mucho daño que han hecho a algunas mentes calenturientas que dicen haber estado allí, también, ¡cómo no!, en la etapa más mitificada de la Resistencia, todo aquello nos ha dejado como regalo una leyenda basada en un coche que era un perfecto grandísimo hijo de puta de conducir en pista.

Le Petit Pataud #25TLM18 [17]


Para la edición de 1950 de las 24 Horas de Le Mans, Cadillac presentaba dos vehículos que iban a causar auténtico estupor en el público y la prensa congregada en La Sarthe, aunque como veremos en nada, por razones diferentes.

Hablábamos el otro día de la norteamericana y rozábamos este instante en la prueba francesa [Cadillac en Le Mans (#BlueTrain/001)], así que con vuestro permiso, damos unos pasitos hacia atrás, cogemos impulso, y vamos a echar el ratito hablando de esta aventura en concreto que fue inscrita en sus dos alineaciones como equipo privado del piloto Briggs Cunningham.

Haiku'18 #25TLM18 [16]


«Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor. Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos número 1 y número 2. Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

»Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprendí a pilotar aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.