Por lo general vivimos en Fórmula 1 entre debates de chichinabo. Como ya estoy amortizado, a veces incluso me permito señalar por qué nos sucede [Qué leer], pero sin ánimo de molestar a tanto aludidito como abunda, más bien por evitar que los que vienen caigan en las mismas trampas que nosotros, ya que lo que decía sobre libros es aplicable a los esfuerzos que hace nuestra querida prensa especialista cada vez que se pone a escribir.
En fin, George ha pillado un rebote de mil pares de narices a cuenta de una equivocación (fortuita, Of course!) sufrida por la maquinaria mejor engrasada de la parrilla, Herr Wolff le ha quitado importancia, ¡faltaría!, y el debate en redes se ha instalado en valorar la madurez del piloto británico, envidiosillo y enrabietado como un chiquillo, obviamente (sic), porque Kimi es Campeón del Mundo desde el fin de semana pasado y él considera que lo siguen tratando como un trapo sucio.









