martes, 21 de agosto de 2018

Dulce pecado


En los once años que llevo con Nürbu no creo haber vivido jamás un agosto como éste, ¡Madre de Dios!

Me había pertrechado para aguantar el trallazo casi sin mover un dedo, pero, al cabo, tengo que confesar que el índice me duele lo mismo porque desde que Ricciardo anunció que se pasaba a Enstone, todo ha resultado un continuo y absoluto no parar, donde los motivos para escribir casi salen solos y no hace falta llamarlos con el reclamo de noticias que usan los juntaletras.

Burning Chrome


Como colectivo nos retrata bastante bien que en escasamente una semana hayamos pasado de valorar la valentía de Felipe Massa por decir lo que pensaba (sic), a prácticamente mandar a la huerta a Checo Pérez por decir lo que piensa.

La cosa se está poniendo calentita para los gurúes de chichinabo que amamantan a su grey con mandangas, además del de Guadalajara y otros muchos, Bratches, Sean Bratches, sí, la mano derecha de Chase Carey para lo económico de Liberty Media en la Fórmula 1, también ha puesto las cosas en su sitio: «I think he’s right and we have a plan to fix it. I wish he was around for another 10 years to be part of that» [F1 wants Alonso as ambassador despite criticism].

Gasly a Red Bull


El ascenso de Pierre Gasly a Red Bull sólo puede ser entendido de forma positiva pero sin perder de vista que sigue en el entorno de Milton Keynes, que va a tener que convivir con Max Verstappen y que, desgraciadamente, su carrera profesional sigue dependiendo de cómo se levante por las mañanas herr doktor Marko.

Es una opinión, desde luego, pero para mí no es muy de fiar un tipo que asegura a Jaime Alguersuari la continuidad en Toro Rosso por la tarde y le llama por la noche para decirle que se busque otro sitio que ambos saben que no existe; y no me fío de él porque es el mismo que se queja ahora de lo extraño que resultó que Daniel le dijera antes de Hungría que renovaba con la austriaca y el martes siguiente ya fuese chico Renault para 2019. ¡Donde las dan las toman, caballero!

lunes, 20 de agosto de 2018

¡Tú puedes, Charlie!


A nadie con dos dedos de frente se le escapa que lo sucedido ayer horas después de terminar las 6 Horas de Silverstone, no ocurriría en la Fórmula 1 porque no hay avellanitas para aplicar el reglamento con todas sus consecuencias, sea quien sea el infractor, obviamente.

El manús de la foto de entradilla es uno de los principales responsables de que nuestro deporte sea una perfecta casa de putas en la que cuatro campan a sus anchas y el resto se expone a las penas del infierno. 

IndyCar a la vista


Tal y como se está poniendo el mercado de periodistas en redes sociales, me da que no llegamos a Navidades...

Siguiendo puntualmente el guión, ha comenzado el reparto de carnets de mejores informadores, y más rigurosos, of course!, y ya hay quien ha desplegado el tradicional paternalismo para advertir al vulgo que se busque los mejores manantiales, no sea que en un descuido caiga en la redes de cualquier mindundis de los muchos que habitarán el mundo el año que viene —se supone, que la cosa está por ver que dé para alimentar a tantos.

Dos mundos


Te levantas dispuesto a echar el ratito sobre el triunfo del Toyota número 8 y, ¡oh sielossss!, a Alonso lo han descalificado y nadie se siente molesto por los titulares ni reclama que aparezcan ahí Buemi, Nakajima, Kobayashi, Conway y López...

Hasta cierto punto es normal, en Fórmula 1 hemos visto tantas descalificaciones por cuestiones técnicas o por el bien del espectáculo, que no ha sorprendido a nadie que a Toyota le hayan quitado la victoria y el segundo puesto conseguidos en Silverstone ayer tarde. 

domingo, 19 de agosto de 2018

La buena reputación


Mal debe andar la cosa en Maranello para que estemos a domingo y nadie se haya dignado a decir nada «oficial» sobre la retirada de un piloto que vistió de rosso durante cinco temporadas y dio al Cavallino tres subcampeonatos que parece no querer recordar nadie.

El caso es que aquí estamos, comprobando de nuevo cómo funciona la maravillosa mentalidad del tonto en Fórmula 1, que en vez de tratar de indagar en los por qué de la situación, se consuela pensado que le da la razón una (nueva) penosa actuación de Ferrari fuera de la pista.

Con lápiz y papel


A Max Mosley le podemos achacar muchos pecados, pero hay que reconocerle todo lo que hizo por la seguridad en nuestro deporte, su batalla contra la escalada de costes y aquella idea crepuscular que tuvo, según la cual, en la Fórmula 1 había sitio incluso para los aventureros, como en los 70 del siglo pasado.

Conocimos el fenómeno como Formula Low Cost aunque en realidad consistía en dejar espacio a los herederos de los antiguos garajistas, aquellos que según Enzo Ferrari, poco menos intervenían en la máxima disciplina como quien se hace un armario para la cocina a base de bricolaje, para que nos entendamos.

¿Qué has hecho, Stoffel?


Que Stoffel no encaje en el modelo de niña bonita del fandom, que no sea del gusto del friki medio ni le permita hacer quinielas entre los amigotes de cueva, no implica que sea malo o no pueda reverdecer en 2019 o, incluso, que no merezca seguir en Woking.

Con la prensa el belga tampoco lo tiene mejor. Ya se ha olvidado de que fue el primer piloto de la era McLaren-Honda en sumar puntos, o que ha pasado 2016 y 2017 currando como un jabato para hacer viable un proyecto que a decir de estos mismos expertos que le ningunean en la actualidad, acumulaba un tremenda ventaja sobre el resto de fabricantes por aterrizar en El Circo en 2015 y no en 2014...

sábado, 18 de agosto de 2018

Las cosas de Toyota


No me pidáis demasiado en esta entrada porque hoy cumplo años y os podéis imaginar cuán cargadito llevo el día. 

Recepción a la Queen de Inglaterra a media mañana; de potes con Bernie antes de almorzar; comida frugal porque estoy en una edad en la que hay que comenzar a cuidarse, aunque ya aviso que ha quedado pizza para dos días. En fin, luego a Loiu para recoger a Chase y a Ross...