Contra todo pronóstico el Gran Premio de Bélgica me ha resultado algo más entretenido de lo esperado. Vale, las expectativas eran tan bajas que satisfacerlas tampoco es que fuese misión imposible, y ahí lo dejo...
La cosa ha comenzado recordando el Gran Premio de Canadá 2008, cuando Lewis Hamilton se quitaba de encima a su principal oponente al título, Kimi Raikkonen, golpeando el Ferrari del finlandés al final del pitlane bajo semáforo en rojo.









