¡Ay, esa escena de Kingsman en que Merlin pisa la mina antipersona destinada a Unwin y ocupa sus últimos minutos con vida cantando Take Me Home, Country Roads...!
Hemos llegado a Spa-Francorchamps y a estas horas todo son lamentos. A ver, que no es que no me guste quejarme, pero sería de agradecer que muchos vendehumo se contuvieran un poco, simplemente por vergüenza torera, y, con ellos, que se callara también esa mas crítica de aficionados que vive el deporte al minuto y resultado y tampoco le llega.









