miércoles, 25 de noviembre de 2020

Querer al diablo

Ha muerto Diego Armando y la memoria se me va, supongo que sin querer, a aquella tarde del 24 de septiembre de 1983 en que Andoni Goikoetexea propinaba un hachazo descomunal al héroe azulgrana de las filigranas, la velocidad en el campo y los goles. Aquello supuso un delito de lesa humanidad para la prensa de entonces, ajena a la afición del austral a las drogas y al insano sacudir a sus parejas.

Malo, bueno de película, Dieguito gozaba aquellos días de ese halo de santidad que se arroga a los sobrehumanos, sean negros, morenos o blancos. Goiko se extralimitó. A todas luces lo hizo. El Athletic perdió en el Nou Camp por 4 a 0 y, el de Lanús, aunque herido, salió reforzado del lance porque el tipo de gente al que pertenece se hace fuerte donde otros se ahogan.

martes, 24 de noviembre de 2020

Buenas noticias

Lo comenté cuando comenzamos a percibir que Lewis trataba de cambiar la historia para adaptarla a su gusto: suponía una gran noticia que el por entonces tetracampeón tratase de borrar huellas y reconfigurar su pasado. 

Aquel repinte le salió como tiro por culata. A los vecinos de Stevenage les sentó como una patada en salva sea la parte que tildara su población de suburbio, y, lo cierto es que de éstas va a comerse unas cuantas por mucho que él sueñe lo contrario y la prensa británica, su gran protectora y aliada, le haya tomado el relevo con la brocha gorda en la mano. 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Charles calentado en la banda

No sé vosotros, pero yo tengo unas ganas tremendas de que acabe 2020 y la pelota pase a Aston Martin y allí asistamos a un duelo en las alturas entre Lance Stroll y Sebastian Vettel que traslade las quejitas flanderianas sobre la scuderia a territorio británico...

Podéis respirar. Sí, albergo muchas esperanzas de que 2021 sea como nos lo han contado y en la de Silverstone la peña siga mostrando una saludable adoración por Stroll, sin que la sombra de su nuevo compañero la menoscabe o empañe, ni mucho menos, nos impida a todos disfrutar apasionadamente de una buena relación entre pilotos en la que no ponga puntos ni comas el equipo. Por eso y también porque el vettelismo no va a encontrar allí enemigos naturales, o eso dicen, a cuyas espaldas cargar las responsabilidades personales de su héroe. Quiero verlo, sí, quiero verlo; y si me gusta, juro por mis zapatitos de Primera Comunión que lo compro.

1913, en Guadarrama

Como mencionaba el otro día [Los hijos de Lobato], tenemos historia automovilística para parar un carro y, también, un gigantesco complejo de inferioridad que nos ha llevado a rechazar lo que en otros sitios han dado como bueno sin tantos miramientos, o sin ninguno. Luego están los críos de la nueva oleada y los gurús que son más papistas que el papa y, en definitiva, aquí somos los primeros a la hora de echarnos tierra encima, eso sí, muy escrupulosos.

Todos los orígenes de las competiciones en las que intervienen máquinas suelen ser difusos, vaya por delante. En lo nuestro, los coches, datan de comienzos del siglo XX los primeros estándares que establecían qué era un Grand Prix y qué no, cuando en 1904 la AIACR (Association Internationale des Automobile Clubs Reconnus, más tarde FIA) asienta pautas de homologación internacional para este tipo de carreras —huelga decir que si hacía falta homologar era porque ya existían diferentes tipos de competiciones en toda Europa y se hacía preciso establecer un poco de orden.

viernes, 20 de noviembre de 2020

McLaren Tooned 50

Mi viejo Akula HD está mostrando síntomas de que necesita jubilarse —es un IMac comprado en 2008 y lo cierto es que le he sacado astillas, pero está muy viejuno, para qué enredarnos. 

El caso es que antes de que los dos nos demos un último susto inesperado, a ratos organizo el material de los discos duros externos porque con esto de coronavirus calculo que no estaré para fiestas económicas hasta comienzos de la primavera próxima, obviamente, si el deceso sucede antes prefiero que sólo me afecte al bolsillo, aunque ruego a Dios para que ambos aguantemos hasta marzo en perfecto orden de revista.

jueves, 19 de noviembre de 2020

The eye of the beholder

Antes de que nos engulla el Gran Premio de Bahrein me apetece echar el ratito hablando sobre ese hombre al que se sigue viendo poco en las retransmisiones y que, en justa correspondencia, levanta a su paso numerosas interrogantes por su extraño salto a Ferrari, donde sustituirá a Sebastian Vettel a partir de 2021.

La verdad es que hemos avanzado mucho con respecto a 2019, cuando daba la sensación de que la FOM esquivaba al madrileño, pero así y todo parece poco interés el que muestra la realización al respecto de un individuo que suele proporcionar toneladas de espectáculo en pista los domingos, incluso cuando acaba tempranamente contra las protecciones de la salida del pit lane

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Los hijos de Lobato

Iba a titular esta entrada «Darle a Lobato puntúa», pero, aunque sea exactamente lo que sucede, he rechazado la idea porque supondría cosificar al periodista asturiano y hace mucho tiempo que mido mejor el alcance de mis pedradas, gracias, entre otras circunstancias, a la infinita generosidad de alguna de mis piezas de antaño. Hice daño, solicité clemencia y me la brindaron. Estoy en paz, ¡como para meterme en fregaos a estas alturas de la película!

Uno es imbécil hasta que despierta y asume que el mundo es complicadillo. Verlo de otra manera, honestamente, me parece una pérdida de tiempo.

Dos semanas en Sakhir

Se nota que estamos ya en el trecho final de esta temporada. El Gran Premio de Turquía ha dado apenas para unos cuantos highlights, dos o tres análisis de fondo, y los excesos propios de quienes venden el Apocalípsis como una maravillosa oportunidad de abandonar la zona de confort y lanzarse a la piscina, ¡hala, como si no hubiera mañana!

Me gusta que los monaguillos de la cosa y los novicios del convento anden ahora como si hubiesen descubierto el Mediterráneo cuando replican comportamientos de hace más de una década, qué digo, de hace más de quince años: hablar de apasionamiento y de lo bonito que es todo esto con tal de no mirar la realidad a la cara. 

martes, 17 de noviembre de 2020

Valtteri sabe

El día que descubráis que no sois Hamilton el winner sino Bottas el loser, os vais a dar una órdiga de campeonato. 

Como me he cansado de repetir en Nürbu, Valtteri es la medida de la mediocridad de su compañero y su jefe de equipo. Que sí, que son siete títulos y lo que queráis, pero bastó en 2016 que a Rosberg le diera su escudería lo que le había negado y que abriera la mano que cerró al alemán su compatriota Dieter Zetsche después de los sucesos de Spa-Francorchamps 2014, para que Nico fuese capaz de merendarse al hijo del viento. Con nuestro protagonista eso no iba a volver a suceder jamás. Fue elegido en 2017 para sustituir al Campeón del Mundo del año anterior porque daba el perfil de manso que requería la consagración absoluta de su colega británico. 

El retorno


A mí no me miréis. Antes de tomarme unos días de descanso dejé escrito que la actitud de Sebastian había cambiado definitivamente en Emilia-Romagna [Ya era hora...], y su actuación en Turquía ha venido a reforzar mis sensaciones. 
 
Lo he escrito muchas veces esta temporada: en el coche número 5 faltaba el piloto y sobraban excusas, hombros encogidos y preguntas al aire, y ha bastado que el alemán quiera dejar un buen sabor de boca de su paso por Ferrari para que se hayan mitigado los problemas atribuibles al SF1000, quizá porque en el habitáculo hay ahora un hombre comprometido a sacarle astillas. Y es que Charles Leclerc sigue estando donde ha estado casi toda la campaña, aunque por fin tiene un hueso duro de roer como compañero, circunstancia que ya le iba viniendo bien a la rossa, y a nosotros, claro.