A finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, Jaguar planificó la creación de un purasangre enfocado a las carreras de Resistencia y, obviamente, a satisfacer las aspiraciones de su exquisita clientela.
Entre 1951 y 1953 se acabaron produciendo tan sólo 54 unidades del nuevo vehículo de la casa de Coventry, aunque su jubilación no vino motivada por la falta de éxito sino por la aparición en 1954 del más elaborado D-Type.









