lunes, 26 de junio de 2017

Un gran tipo Ricciardo


Comprendo que no os apetezca un pimiento, pero toca salir un rato de la cochiquera que se ha montado a cuenta de dos tontos muy tontos y un Director de Carrera que no tiene lo que hay que tener para imponer un poco de cordura en la Fórmula 1, para hablar, aunque sea brevemente, de un chico veloz, listo y limpio sobre la pista, que obtuvo ayer la victoria en Bakú.

No sé qué sucede con Daniel Ricciardo —a lo peor es una maldición aborigen y ancestral de su Australia querida—, pero siempre que las circunstancias apuntan a que toca hablar de él, surge a su alrededor algún ruido monumental que silencia los merecidos aplausos que se le deben y le debemos siempre.

domingo, 25 de junio de 2017

¡Toma psicodrama!


Hoy podemos dormir tranquilos, dentro de unas horas, o mañana, seremos informados de que el navajazo de Sebastian a Lewis será sancionado con la rotundidad que merece a quien ose hacer algo parecido a partir del Gran Premio de Gran Bretaña, y si hay suerte, cosa que dudo, que la FIA se pondrá puntillosa a partir de ya con eso de que no se puede aminorar la marcha de forma que se ponga en riesgo a los rivales. Pero ya os digo: hoy no toca.

Dicho lo cual, yo daba dos hostias a cada uno de los tres chorras que han protagonizado el hecho reseñable de la jornada y los mandaba a un balneario para que nos dejasen tranquilos hasta septiembre. Sí, a Whiting también, que se lo ha currado al menos tanto como Hamilton y Vettel.

Ya todo está en su sitio


Decía Concha que quien nace barrigón de más está que lo fajen, y estaría de acuerdo si no fuese porque desde que he aceptado que cumplo condena en Reading empiezo a gastarme unas maneras de héroe crepuscular que no veas.

Anoche mismo, en pleno intento por conversar en Twitter sobre la doble configuración del fondo plano en los coches de este año, sucede que llega un gilipollas y me llama «cuñao alonsero» y voy yo y ni siquiera le rompo las piernas...

sábado, 24 de junio de 2017

Sieeetee caballo quevienenn de Bonanzaaarrlll...


A ver si dejamos de acalorarnos, que tal y como ha terminado la primavera de calentita a lo peor llegamos quemados a septiembre...

Quería haber titulado esta entrada «En vez del graduado escolar tenía una etiqueta de Anís del Mono», pero no me gustan los títulos largos, y como a fin y a cuentas no sé muy bien qué resulta más aterrador en Williams: si el empeño de mi Felipe en perpetuarse ad nauseam en su asiento o el ídem de la escudería de Grove en sustantivar cualquier chorrada que protagoniza Lance —positiva, se entiende—, mantengo el aire chiquiterocalzadeño del texto que he comenzado a escribir, apostando porque todo el mundo entiende de qué va la cosa de «Sieeetee caballo quevienenn de Bonanzaaarrlll...»

viernes, 23 de junio de 2017

Making of cyborg [Honda]


Voy a hacer como que no entiendo nada. He almorzado con Ernesto en el Okela de Gorliz, hemos visitado juntos el centro neurálgico de Nürbu, le he explicado que lo importante no es el desorden caótico que me rodea desde que me levanto hasta que acuesto sino lo que hay dentro de mi cabeza, y a la postre, hemos pasado juntos una tarde de cine en la que hemos hablado de lo divino y lo humano, del mercado laboral, de fibra óptica, de Tetra Laval, de aerodinámica, de mi teoría del pantógrafo, de ruedas, de viñetas cómicas a lo Peridis, con santones subidos a pedestales y Fernando fumando un puro como Mariano Rajoy, de caótica y de Tony Purple —junto a Hilly Preston uno de los bastiones de nuestro deporte. 

En fin, sólo nos ha faltado hablar de Kenji Kawai, Masamune Shirow y la mayor Kusanagi...

65 pollas


No somos nosotros, no es el alonsismo. Por mucho que se insista en que disfrutar con Fernando Alonso es cosa diferente a disfrutar con la Fórmula 1, el propio deporte está reclamando para el asturiano el lugar que la historia se empeña en reconocerle una y otra vez.

No estamos locos. La sola mención a que Zak Brown puede estar detrás de esta vorágine reivindicativa que ha surgido de un tiempo a esta parte, produce vergüenza ajena.

jueves, 22 de junio de 2017

Contadme otra, por favor


Lo malo de las películas es cuando te las sabes. Pirelli ha venido a descartar el compuesto duro de aquí a que finalice la temporada y en vez de llevarme las manos a la cabeza me ha entrado la risa floja. 

Os diré qué significa esto: primero de todo, que la gama 2017 es una puta mierda porque no responde a las necesidades de la máxima disciplina del motorsport. Segundo, que la milanesa se ha cargado el espíritu y la letra de la normativa 2017, elaborando un producto que no cumple con las exigencias de un espectáculo deportivo moderno. Tercero, que nos olvidemos de que en 2018 la cosa mejore, ya que el compuesto que falta, un ultrablando en toda regla, ni se ha probado ni hay visos de exploración a la vista. Y cuarto, que este año es cosa de Ferrari y Mercedes AMG por el artículo 33 —aquí en España llamamos así al por mis santos cojones de toda la vida.