Por increíble que les parezca a los integrantes de la chavalería que andan llorando ahora porque les han arrebatado la Fórmula 1 de la que se enamoraron, aquí, en Nürbu, jugábamos en los tiempos mozos del blog a que La Bruja de Blancanieves nos metía el día menos pensado en un fregao bélico con tal de incentivar el valor del espectáculo a base de proporcionar contexto, mientras el británico continuaba sacando pasta de debajo de las piedras, claro.









