Mayo suele ser un mes en que escribo —escribía, más bien—, sobre pilotos que nos dejaron en el ejercicio de su profesión, que, a fin y a cuentas, es la misma en que estamos embarcados todos, porque mucho se nos llena la boca a los del gremio recordando el motorsport is dangerous, pero anda que no resulta peligroso vivir para los que somos conscientes de cómo acabará todo...
Entre el ha muerto Tato y Toño se nos ha ido este mediodía, sólo dista mi legendaria capacidad para vivir en la inopia y seguir creyendo que, cuando parecía que las tormentas habían terminado y surcar el aire volvía a ser seguro, podía retornar a la aldea y encontrar a los seres queridos intactos, tal cual los dejé, congelados en el tiempo, esperando pacientes para apretarme contra sí como si jamás hubiese partido.