Luigi no da para tanto como destaca, honestamente lo digo. Le pasa como a La Chica del 17 que cantaba Lilian de Celis y más tarde versionó Lina Morgan, y a su manera nos contesta La que quiera coger peces, que se acuerde del refrán, porque el británico sabe que sostiene la sartén por el mango y los medios especialistas beben de su mano.
El pasado Gran Premio de Hungría nos ha dejado un feliz sabor a ¡ya está!, ¡bajad el telón de una puñetera vez!, o acaso, ¡a ver si hay suerte y a la vuelta de verano esto resucita un poco! Lógicamente, con estos mimbres no se hace ningún cesto y la prensa, o eso que se autodenomina prensa, tira de Hamilton porque hemos vivido de él desde que aterrizó en la Fórmula 1 allá como en 2007 y, bueno, a lo mejor no se nota que han convertido al GOAT en un mero recurso narrativo, un tropo, como llaman los aficionados a este tipo de ardides cinematográficos que tocan la intimidad del público militante para que cante el karaoke e identifique al autor.









