Por lo general me gusta ser puntual aunque tampoco me vuelvo loco si no puedo serlo, mucho menos si existe un empeño más que evidente en que lleguemos a todo con la lengua fuera o no lleguemos, que suele ser lo habitual.
En fin, dentro de nada se cumplirán 6 años desde que escribí [F1 de garrafón]. No es que no me hubiese referido en el blog a esta inercia perniciosa que ya se percibía desde bastante antes, aunque imagino que aquella lejana noche de diciembre de 2020 se me desbordó el vaso de la paciencia en plan película alemana en blanco y negro, con la gota deslizándose a cámara lenta por el exterior del vidrio y tal.









