lunes, 23 de septiembre de 2019

El noble arte de ir lento


Soy de fácil conformar aunque también un sentimental de tomo y lomo, y el caso es que anoche, mientras las redes sociales bullían tratando de descifrar las razones ocultas que ocasionaron que Ferrari, queriendo hacer una cosa acabase haciendo la contraria, o eso dicen, a mí me rodaban por las mejillas unos lagrimones de mil pares de narices porque en Monterrey (Monterey, California), los integrantes de la parrilla IndyCar trataban de ser los más rápidos durante el Grand Prix at Laguna Seca, apoyados en unas estrategias que, ¡oh, Dios mío!, buscaban lo mismo...

Horas antes —de ahí mis incontenibles sollozos—, el Gran Premio de Singapur nos había devuelto a la cruda realidad proporcionándonos una nueva dosis anormalmente alta de desesperante lentitud, y eso contando con que Pirelli había traído a Marina Bay sus neumáticos más blandos (C3, C4 y C5) y no sonaba Fonsi con su Despacito.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Vencer... y no convencer


Me encuentro feliz por el doblete de la rossa y porque ayer por la mañana dejé escrito el guión de lo que nos espera hasta el final de la temporada [A Marina Bay llegamos], no tanto por las cosas habidas en el Gran Premio de Singapur, porque en mi dilatada vida he visto puñaladas por la espalda infinitamente más limpias.

Entiendo el estado de exaltación que ha sufrido una parte de la afición que comprende infantilmente que Ferrari lo ha hecho cojonudamente dilapidando las pocas oportunidades que le quedan para salvar la cara en este 2019 al que todavía le quedan seis carreras. El equipo, la grandezza. ¡Pollas en vinagre! Ha vencido un tipo que no supo imponerse a Charles Leclerc en clasificación ni ha sido capaz de resolver su supuesta superioridad en pista, hasta que ha llegado el séptimo de caballería y ha puesto las cosas en su sitio: undercut traicionero y a otra cosa, mariposa. Un 1-2 por el bien de un equipo que no se parecerá jamás a su máximo rival, porque no ha entendido aún que Toto Wolff no muestra remilgos en dejar a ganar a Bottas cuando Brackley gana con ello, ya que confía a pie juntillas en la capacidad de Hamilton.

Una promesa de 18 pulgadas


El próximo reglamento que estrenaremos previsiblemente en 2021 ofrece una oportunidad única para hacer tabla rasa con todo lo conocido hasta el momento, y Liberty Media, lejos de comenzar el edificio por el tejado, se ha puesto el mono de trabajo y lo está empezando por los cimientos, seguramente en previsión de evitar desagradables distorsiones en la medida de sus posibilidades.

He echado media mañana después del café revisando la mayor parte del material que he escrito para Nürbu sobre neumáticos, y lo cierto es que he tenido que irme muy atrás en el tiempo para comprobar, como imaginaba, que el enorme problema que suponen en la actualidad tiene sus raíces antes incluso de que Pirelli se estrenara en 2011 como proveedor único de compuestos para la Fórmula 1. Y bien, con las recientes pruebas que ha realizado la milanesa todavía calentitas sobre la mesa, pienso que tal vez sea momento de explicar por qué las llantas de 18 pulgadas suponían un marrón gordísimo con el actual marco reglamentario, y cómo es posible que (a la vez) sean una solución bastante inteligente ante el escenario que propone Liberty a partir de 2021.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Menos lobos...


Leyendo a Bernie Ecclestone en Auto Motor und Sport [16 Rennen sind genug], da la sensación de que nos ha traído hasta aquí su hermano gemelo —ni siquiera sé si lo tiene—, un pariente cercano, un clon, yo qué sé...

Él nos puso en manos de los ingenieros, él eligió a los septuagenarios que gastaban Rolex y él convirtió la Fórmula 1 en el Templo de Jerusalén del que Jesucristo sacó con su cinturón a los mercaderes, y produce una pereza tremenda leerle hablando de espectáculo, de medallas y de lo contraproducente que resulta para el show y la mentalidad de los deportistas (sic), que se aplique la normativa con todo su rigor, pero no a los del montón, como era costumbre cuando él dirigía el cotarro, sino a todos.

Ya no estás


Algo me dice que Sebastian sabe perfectamente qué va a hacer a final de temporada. 

Si el otro día le alababa su pundonor al terminar una carrera atragantada [Uno di noi], hoy me ha dejado mal cuerpo verle abortando su última vuelta lanzada y vestido de civil para la fotografía del podio de clasificación... 

A Marina Bay llegamos


De Monza venimos y a Marina Bay llegamos, que decía la canción, y sin demasiado ánimo de tocar las avellanitas, sí me apetece recordar que Ferrari ya tiene los deberes hechos en cuanto a Charles Leclerc se refiere y que, con siete carreras por delante, para la rossa tal vez vaya siendo hora de empezar a salvar al soldado Vettel...

He iniciado la mañana escribiendo aquí y después tomando café en el Portalena, y luego, siendo pobre tras mirar en el estanco el boleto de Euromillones, haciendo recados de calado mayor y menor amén de charlando con Fernando y Lourdes, y sólo al rato he enfocado mis afanes a eso tan prosaico de ponerme al día en lo nuestro, que tampoco es que haya dado para mucho salvo para comprobar cómo los gossips ganan terreno en cuanto les dejas espacio, como la mala hierba, y que después del coñazo sobre lo tramposa que nos había vuelto a salir la de Maranello, hay mucho de justicia poética en que la FIA haya multado a Mercedes AMG por haberse pasado tres pueblos enfriando el combustible de sus W10.

¡Muy buenos días!


Tampoco ha sido para tanto. Sólo llevo desde el domingo pasado apartado del mundanal ruido, así que como no íbais a creer dónde he andado metido o qué he estado haciendo, mejor os ahorro los detalles y estrenamos juntos este otoño aunque oficial y científicamente arranque el 23.

Ser rebelde con las pequeñas cosas te entrena para serlo con las grandes, las importantes, así que como el fin de semana viene cargadito, comencemos dando los buenos días —acto insumiso como pocos—, que seguro que el resto viene rodado...

Dento de un rato escribo sobre Ferrari, luego, Dios dirá. Os leo.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Carlos Sáinz, who?


Con el Gran Premio de Singapur en la recámara me pasé la tarde de ayer holgazaneando un poco y visitando las ruinas de todas aquellas promesas que se hicieron cuando Fernando Alonso anunció que quería hacerse un hombretón fuera de la Fórmula 1. Lo he dicho otras veces y tal vez venga bien recordarlo: nadie da consejos esta temporada, nadie señala la luz, nadie mira al final del túnel, todo es refugio en la volatilidad de las redes sociales.

Hoy nadie susurra a nadie: ¿qué es Sebastian Vettel o qué es Lewis Hamilton...? El presente no es un lugar tan cómodo y resulta más rentable hablar de él en pasado. Por eso mismo, una vez el asturiano ha dejado el campo libre, los sotanillas y quienes los han usado, han atemperado la voz y pasan sobre la realidad como pisando huevos, que diría Michael Schumacher.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Le Cirque du Soleil


Sin ánimo de ofender, Alonso con Coma de navegante y copiloto, ambos sobre un Hilux 4x4 de Toyota Gazoo, disputan en estos momentos la Lichtenburg 400, un raid que se celebra por tierras sudafricanas.

Digo que no tengo ganas de ofender a nadie porque hasta ayer mismo no sabía de la participación de los españoles ni de la existencia de la bendita carrera, ni mucho menos que ésta no forma parte de ningún campeonato y se ha montado a velocidad de vértigo para sustituir la Harrismith 400, puntuable para el 2019 Cross Country Motor Racing Championships pero suspendida debido a la sequía en la zona y al consiguiente elevado riesgo de incendios.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Cuarto y mitad de ICE y caudalímetro


Pues no han tardado nada...

Ahora resulta que sí, que Ferrari está por encima de Mercedes AMG a decir de los expertos que afirmaban anteayer que la de Brackley era (de nuevo) la mejor plataforma de todos los tiempos, y se argumenta en dos trampas, así, como lo leéis: o bien el MGU-K de la rossa supera en fase de recuperación lo permitido, o bien el ICE utiliza un subterfugio (sic), que consiste en almacenar combustible habiendo pasado el caudalímetro para inyectarlo posteriormente...