El ser humano se ha salvado como especie gracias a que su cerebro tiene un sotanito donde habita algo ancestral cuya única misión mientras se mantiene en funcionamiento es la supervivencia del individuo.
Amígdala lo llaman, dicen que controla el sistema límbico, que es donde se fraguan los recuerdos y las emociones, y advierten, también, que, ante determinados estímulos negativos, puede paralizarnos por completo, como autodefensa, o ponernos como auténticas motos, pero no como una Piaggio Scooter, no, como una Honda CBR650R con el gas a fondo en una autopista alemana.









