A pesar de que su origen es muy anterior, siento verdadera adoración por los «utilitarios» que, popularizando el coche, ayudaron a sentar las bases de la recuperación económica en Occidente después de la II Guerra Mundial.
Aunque no lo vayamos a hacer, podríamos extendernos hablando sobre la importancia crucial que tuvo el vehículo asequible en la creación de infraestructuras y tejido industrial, así como en el fortalecimiento del sistema financiero, por ejemplo, pero, con vuestro permiso, os voy a remitir al trabajo de Estefanía Ferreira [Los GP Internacionales de Mar del Plata, 1948 a 1950], en el que, en uno de sus apartados, nos habla del automóvil como instrumento de movilidad que fomentaba el turismo interno en Argentina, a la par que creaba sentimiento nacional y exigía mejores redes viarias, de gasolineras y talleres, etcétera.
