Partiendo de la base de que Liberty Global, hermanísima de Liberty Media, es propietaria del 65% de las acciones de Formula E [Liberty Global se hace con el control de la Formula E], quizás convendría aceptar que a la eléctrica le está viniendo de perlas todo el lío que se ha montado a cuenta de las primeras palabras de Max Verstappen sobre la nueva Normativa de la F1.
He apuntado «primeras» porque hubo algunas matizaciones posteriores vertidas por el tetracampeón después de que Jeff Dodds le invitara a probar el género [La Fórmula E envía una «traviesa» propuesta a Verstappen tras criticar los F1], aunque, para entender en su plenitud el contexto, a lo mejor nos iluminaría el camino considerar que, tal vez, sólo tal vez, Liberty Global y Liberty Media podrían estar jugando con la misma camiseta, pues ambas son divisiones del imperio de John Malone y tenemos en ciernes el estreno de la cuarta generación de cacharrillos a pilas, los Gen4, que se prevé que sean más rápidos que los vehículos de la actual Fórmula 2.






