La posguerra española fue un periodo dilatado en el tiempo pues sumó a la de nuestra Guerra Civil (1936 a 1939) la de la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945), que se ensañó especialmente con la población civil, por la represión interna del Régimen y el aislamiento internacional provocado por la ayuda que recibieron los golpistas de Mussolini y Hitler a la hora de acabar con la República, y el posterior alineamiento de Franco con la Italia fascista y la Alemania nazi durante la contienda mundial.
Por aquella época, la CSI (Commission Sportive Internationale) decretó el reinicio de la actividad automovilística deportiva en 1946 bajo el mandato de René de Knyff, aunque sería su sucesor Augustin Pérouse quien reformuló la actividad. Quedaban unos años para que los nuevos aires se concretasen en un Campeonato Mundial de Pilotos que vería la luz en 1950, pero, para España, todo ello suponía una quimera, al menos en el corto plazo.



