No nos ha ido demasiado mal en nuestros pronósticos de comienzos de temporada: a las puertas del Gran Premio de Canadá se aprecian ya motivos de alegría aerodinámica, que, en el caso de Red Bull, han abierto una zanja descomunal entre Isack Hadjar y Max Verstappen, quien, por su parte, sufrió de exceso de confianza y firmó una prueba en Miami bastante más discretita de lo que auguraba su segundo puesto en clasificación.
Bueno, tampoco es que pudiésemos apreciar la capacidad del Isack con el RB22 porque se fue al garete a las primeras de cambio. En cambio, a Max sí pudimos verlo, aunque para el caso patatas, como decíamos en el párrafo inicial, ya que su salida resultó errática y aparatosa a partes iguales, y más tarde únicamente pudimos comprobar que al holandés le pudieron las ganas a bordo de un cacharro al que todavía le queda por acostumbrarse...



















