La de AAR (All American Racers) es una de esas historias del automovilismo deportivo que darían para setenta u ochenta entradas diferentes sin que ninguna de ellas perdiera ni tanto así de interés, de forma que permitidme que os remita a que buceéis en ella para descubrir que el concepto all american no fue acuñado por Ford a la hora de enfrentarse a Ferrari a partir de 1966, o, al menos, no pertenece a la de Detroit en exclusiva.
Dicho esto, en California, Dan Gurney y Carroll Shelby (sí, él), dieron forma en 1964 a un proyecto incentivado y apoyado por el fabricante de gomas norteamericano GoodYear, que originó un par de años después la división AAR (Anglo American Racers) con base en Rye, Inglaterra, de la que saldrá el coche del que vamos a hablar hoy: el Eagle Mk1 de Fórmula 1.



