Las historias más preciosas, las lecciones de vida más hermosas, surgen siempre del intento, no del objetivo cumplido. «El alpinista que no hizo cima en el Everest», «El artista que no dibujó El Quijote», «El ama de casa que no fue periodista», «La rana que no llegó a ser Príncipe ni con el beso de una Princesa...»
Si hay algo que admiro profundamente es el fracaso después de haberlo intentado. Y bien, Simone Biles lo ha intentado y por razones que intuimos pero desconocemos, ha decidido poner fin a su participación en los Juegos Olímpicos de Japón con el ánimo de que los brutos de espíritu la acusen de fracasada y tener la mente débil, nada menos que tras sobrevivir a Larry Nassar y acumular a sus espaldas una carrera deportiva que está al alcance de muy pocos.
