Seguramente conoceréis muchos pilotos que habiendo decidido abandonar una escuadra, lejos de hacer lo que la mayoría, se marcharon poniendo el listón lo más alto posible. Desgraciadamente sólo recuerdo un ramillete que se puede contar con los dedos de una mano.
Juan Manuel Fangio tenía claro que dejaba Ferrari al terminar 1956. No hacía migas con Il Commendatore y la cosa carecía de solución, así que marchó de Maranello habiendo hecho los deberes y con el cuarto Mundial de su cuenta personal bajo el brazo. Décadas después, Niki Lauda hizo lo propio en 1977, y más tarde aún, Alain Prost se permitió el lujo de salir de McLaren en 1989 con su tercero en el bolsillo, para irse a La Scuderia...









