Por fortuna para todos estamos disfrutando de una edición que nos está respetando bastante en términos de accidentes, pero como ésta es una entrada que tenía abocetada desde hace horas y ahora mismo lo que tengo son una enormes ganas de irme a desayunar, voy a ver si la concluyo de una vez, la dejo lista y programo su publicación para las 09:00, y con la misma me voy a por un café y un pintxo de tortillita, que buena falta me hacen.
Al lío. Cada cierto tiempo hablamos de esto mismo e incluso, a veces, lo saco a colación porque no quedan más bemoles, como fue el caso del desgraciado y faltal accidente de Simonsen [Un pétalo de rosa en Tertre Rouge] o, más recientemente, al reflexionar sobre el boinazo de Fittipaldi en Spa.









