lunes, 31 de agosto de 2015

Guerra de religiones


El asfalto de nuestro deporte drena bastante bien. Es de locos o lo parece, pero hace un puñado de días que cayó sobre Bélgica lo que no está escrito y aquí estamos, enfocando Italia con los deberes hechos. De lo de Bottas y sus ruedas bicolores no se acuerda nadie, lo de Vettel y el pesaje obligatorio quedó en que el chiquillo cumplió lo establecido aunque a destiempo, sin que sepamos todavía si se comió un plato de alubias y se metió entre pecho y espalda dos litronas antes de pasar por la báscula...

Os lo tengo dicho, esto es una guerra de religión. Calvinistas a un lado y católicos de toda la vida al otro. Tipos que tienen lo que merecen, y tipos que merecen que se les mire de reojo porque Charlie es británico, y ya sabemos cómo nos contaba la Monty Python el asunto de las diferencias entre unos y otros en El sentido de la vida.

sábado, 29 de agosto de 2015

Sesenta viajes a Ítaca


Es Fernando sobre un Ferrari número 5. Maranello se enfrentaba a Bernie desde que en 2009, don Luca osara plantar cara al viejo. Las ruedas cambiaban de bando en Barcelona de cada año y las mejoras aerodinámicas eran prohibidas de manera preventiva. ¡Ahí, con dos cogieron! El Nano luchó allí, junto a un Felipe que corría para sí mismo y una cúpula directiva que tenía sus miras puestas en no molestar a Ecclestone ni por activa ni criticando a Pirelli. Había un botón del holocausto, pero nadie lo apretó jamás.

Lo tifosi eran entonces gente corriente que amaba a La Scuderia porque a la rossa nunca se la deja sola, como a mi Athletic, pero a Alonso se le ocurrió solicitar una nueva filosofía, quizás vencedora, y don traje de sastre le trajo a Kimi de compañero para que le pusiera las pilas. Y una cosa llevó a otra, y el F14-T salió malo de cojones y Stefano renunciaba y venían a sustituirle Marco y su segadora, y lo que parecía una guerra entre colegas se desveló como una asedio en toda regla.

No angel [Tom Bower]


A pesar del título de esta entrada, tengo la versión en español del libro, obra que siguiendo esa turbia tradición que no hay hijo de madre que entienda más allá de servir de gancho, se vende en nuestro idioma como El hombre que inventó la Fórmula 1, compartiendo subtítulo con la versión inglesa: La historia secreta de Bernie Ecclestone (The secret life of Bernie Ecclestone).

Obviamente me gusta más lo de No angel, aclara mejor sus intenciones y explica más nítidamente de qué va el volumen aunque comprendo que usarlo sonaría a chino a los lectores patrios menos avisados, ya que a lo largo de casi 450 páginas en letra pequeña, Tom Bower nos habla de un Bernie que no dista demasiado del que conocemos o intuimos los aficionados.

viernes, 28 de agosto de 2015

Lento y seguro, amigo conductor


La credulidad es un derecho pero no una obligación, y aquí que estamos a finales de semana, hablando todavía de si Ferrari hizo bien confiando en Pirelli o hizo mal, porque al final se trata de eso: de confiar o no en quien te suministra el material con el que disputas las pruebas. Mientras, eso sí, la milanesa y la FIA siguen investigando qué demontres sucedió en Spa.

Tenía tarde tonta y no sabía si hablar de Pirelli o hablar de Pirelli, y mira por dónde, me he decidido a hacer un doble salto mortal hablando de Pirelli, porque con la tontería del otro día, la FIA está pensando en implementar en Monza eso de la «velocidad máxima recomendada», y en mi infinta ingenuidad, me ha dado por pensar en qué será lo próximo que se le ocurrirá a esta pandilla de hijos de su madre, cuando ni la velocidad máxima recomendada sirva para ocultar que el producto es una porquería que además pone en riesgo a los pilotos.

jueves, 27 de agosto de 2015

Malos y buenos


Me cuesta discriminar y siento un amor desmedido por los grises y sus infinitos matices...

Admiro, así os lo digo, a toda esa peña que dice que vio correr a Senna y tuvo claro desde ese instante, que el paulista estaba llamado a marcar una página gigantesca en la historia de nuestro deporte. En mi infinita ingenuidad, siempre he sospechado que Ayrton evolucionaba sobre la pista junto a otros pilotos y resultaba complicado acertar a la primera, de ahí me perplejidad y también mi complejo de inferioridad, por qué negarlo. Me arrugo ante este tipo de personalidades que ven malos y buenos, como veía yo indios y vaqueros en las películas del viejo Telefunken de mi casa familiar en Santurce.

miércoles, 26 de agosto de 2015

The beginning


Navegamos por los procelosos mares de mitad de semana y debemos saludar que en McLaren y en Honda, hayan sintonizado por fin con esa idea tan peregrina de que se han equivocado en sus estimaciones; tan monárquica como un lo siento, no volverá a suceder; tan hipnótica que ha tardado nada en calar hondo —de profundidad, se sobrentiende, que no está el pato para bromas—, en los desesperanzados corazones de quienes ya lo daban todo por perdido allá como en el mes abril que le robaron al hombre gris de Sabina.

Ni os cuento cómo andan de venidos arriba con todo esto los que no creían a Button, Boullier, Alonso, Dennis y Arai, y ahora les creen. Las piezas por fin encajan y podemos irnos a la cama con Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Coletitas y Cuquín...

martes, 25 de agosto de 2015

El casco no es suficiente


A estas horas todo el mundo sabe que ha fallecido Justin Wilson debido a un accidente que lo miremos como lo miremos, no deja de ser una fatal circuntancia totalmente imprevisble.

No recordaba el paso de Wilson por la Fórmula 1. Lo siento, es así y por mucho que haya un exagerado empeño en que los aficionados nos volvamos unos frikis de manual por no decir de otra cosa, uno, yo en este caso, en aquella época tenía la cabeza ocupada en otras cosas. Tampoco estoy muy ducho en el motorsport americano, así que haceros cuenta... Sea como fuere, descubrí este aspecto de su historia profesional ayer al mediodía, horas antes de que Charly Barazal le dedicara en nombre de todos los integrantes del programa SafetyCast, unas sentidas palabras en las que le deseaba una pronta recuperación que por el desenlace posterior, se ve que no ha sido posible.

lunes, 24 de agosto de 2015

Spa a lo «berserker»


Lo bueno de suicidarse escribiendo entradas en un blog casi a diario —en términos de popularidad, se entiende—, en vez de prosperar en las redes sociales, como hace la gente hecha y derecha, es que te haces una fama de maldito que para sí quisiera el mismísimo Lewis Hamilton.

Recuerdo que varios meses después de empezar a colaborar con Diariomotor, allá como a principios de 2013, me las ingenié para cazar la Autosport por ver si mi aureola de avispado editor mejoraba en algo. No hubo manera. Mi inglés es lo suficiente zarrapastroso como para que la lectura de la biblia del motorsport me diera para varios días y se me acabaran amontonando los números. A cambio, tener la revista me permitía manejar con la suficiente antelación los contenidos que iban a tocar la mayoría de mis colegas durante los días siguientes a su publicación, lo que me otorgaba cierta ventaja estratégica.

El caso Bottas


La jornada viene cargadita y conviente cogerla por los cuernos cuanto antes, porque se nos han acabado las vacaciones formuleras, agosto se nos va de las manos y Monza asoma ya en el horizonte, y fundamentalmente, porque Spa-Francorchamps nos ha dejado un reguero de noticias que hay que poner en fila para que no asusten.

Así que allá vamos, y voy a meterme en harina hablando de la metedura de pata que originó que el equipo Williams transgrediera el reglamento, colocando en el coche de Valtteri Bottas en su segundo stint, tres ruedas de un color y la restante de otro diferente.

domingo, 23 de agosto de 2015

Rien de rien, Guy


Hoy ha desparecido una parte importante de nuestra historia como deporte. Tal vez no sepáis aún quién es, pero cuando Francia opositaba a rivalizar con Gran Bretaña en Fórmula 1, estaba Guy.

Jugador de rugby, piloto de coches, constructor, Guy Ligier puso nombre a una etapa del automovilismo mundial que sólo puede describirse como gigantesca, al menos tanto como irreductibles fueron su amor por el mundo del motor y su lealtad para quien fue su compañero de aventuras, el también piloto Jo Schlesser, tristemente desaparecido al volante de un Honda y cuyas iniciales acompañarían al suyo, a partir de entonces y para siempre, en todos sus modelos de fábrica y competición.