sábado, 4 de julio de 2026

Sábado en Silverstone


Libres, clasificación para la Sprint, la susodicha Sprint y la clasificación para el Gran Premio de Gran Bretaña, y la terrible sensación de que hay que tenerlos muy cuadrados y muy gordos para convertir uno de nuestros Templos del Automovilismo en una ermita donde se celebran romerías en homenaje al santo, la santa o la virgen correspondiente.

Vengo de caminar sobre las nubes dentro de la Catedral de Segovia o de sentir cómo la arquitectura gótica y la luz que atravesaba sus vidrieras golpeaban mis sentidos en el interior de la de Toledo. Uno se hace idea de lo que es hermoso y lo disfruta en la medida de sus limitadas posibilidades...

Silverstone era hasta hoy uno de esos lugares a los que conviene tomar la medida para evitar que te noquee el Síndrome de Stendhal. Velocidad punta en recta, curvas amplias tomadas a toda pastilla, riesgo en cada esquina, pero nos hemos quedado con la miel en los labios porque se nos ha cruzado un modelo de hibridación que no se le ocurriría ni al que asó la manteca, por decirlo en suave.

Me tomo una ducha fría antes de cenar y veo si me recupero. Os leo.

No hay comentarios: