El Gran Prix of Mid Ohio (Honda Indy 200) se celebró sobre la cuerda del Mid-Ohio Sports Car Course de Lexington, un circuito convencional del agrado del público que, sin embargo, en esta edición no ofreció el espectáculo esperado, básicamente porque los Arrow-McLaren de Lundgaard y nuestro protagonista coparon los primeros planos desde el arranque mismo de la prueba.
Como confesó el de Monterrey al final del evento, su estrategia para la carrera consistió inicialmente en esto, precisamente: dado que el ritmo de circulación era bastante similar en los dos coches, tocaba esperar al error al volante o la falla mecánica en el monoplaza del rival, y el caso es que, inopinadamente, el vencedor de Road America [Lundgaard y el caos] cometió la añorada pifia bastante antes de lo que auguraban los pronósticos más optimistas.
En fin, corría el giro número 42. Lundgaard la cagaba abordando la curva 2 del trazado y Pato no perdonaba. Fin de la historia.
Si la casi primera mitad de la prueba, propuesta a 90 vueltas (200 millas), había sido dominada por los Arrow-McLaren con el de Hedensted delante, las restantes hasta la ajedrezada supondrían una réplica de las anteriores pero con O'Ward como líder.
El mexicano cruzaba la meta en primera posición, seguido por Christian Lundgaard y con Kyle Kirkwood ocupando la tercera plaza. Rinus VeeKay y Álex Palou completaban el Top Five en estas mismas posiciones.
Nos vemos en Nashville. Os leo.

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