Lando Norris cruzó primero la meta del Gran Premio de Hungría pero no ha trascendido demasiado porque nos pilló a todos empaquetando las cosas de la playa y demás enseres vacacionales, pues el lunes se madrugaba para no pillar caravana...
Bueno, en realidad no pretendía comenzar esta entrada en un tono tan frío, aunque, como escribía ayer [El discreto GOAT], antes y durante la prueba magiar se masticaba en el ambiente una sensación de que se acabe esto, por favor, sin duda originada por el trallazo emocional que nos proporcionaron Silverstone y Spa-Francorchamps, que gracias a Dios no tuvo réplica en Hungaroring pero igualmente deslució la cita húngara porque somos mayorcitos, tenemos corazoncito y nos conocemos.
El caso es que la cosa comenzó con Russell empantanado y con Piastri firmando una fabulosa arrancada en la que desbordó a Hamilton, Verstappen y Norris —como de costumbre, Marcos Mundstock a la voz—. Los McLaren gozaban de un mejor ritmo que sus rivales en todo el fin de semana e impusieron su ley desde los primeros compases del Gran Premio. Otro asunto es que Lando había obtenido la pole y Oscar, por lo que se vio, no tenía derecho a frase en el guión, lo que definió que Woking terminara haciendo una vez más de Village People con las estrategias y que se le acabaran notando las preferencias.
Para colmo de males, al australiano lo habían aojado, no tengo pruebas pero tampoco dudas. Primero: se encontró de mala manera con un Carlos Sáinz al que no se le puede defender, y el percance fue aprovechado por la papaya para poner a Norris en la primera plaza y que no se moviera de allí hasta el banderazo final. Segundo: la caja de cambios de su MCL40 dijo basta a 14 vueltas de la conclusión. No, no fue buena tarde para Piastri.
Libre de escollos, Max Verstappen supo consolidar el segundo cajón del podio, inmediatamente delante de un Kimi Antonelli que volvió a mostrarnos que cree poder coronarse Campeón del Mundo en Abu Dhabi (Imola si hay cambio de cromos), y, en consecuencia, no desperdicia la más mínima oportunidad de seguir acumulando puntos.
¿Ferrari? A ver, que la prensa ponga sobre la rossa el cartel de Favorita sólo significa una columpiada más, sobre todo cuando supone vender la piel del oso sin haberlo cazado. Maranello ha comprado hacer de comparsa de Brackley en 2026 y en Hungría volvió a demostrarlo. El mejor piloto rojo en pista volvió a ser quien no suele copar los titulares (Leclerc), y el que sí tuvo la luz de los focos fue el de la monserga de la sanción injusta...
Y sí, matizo mis palabras: es una putada que te quiten el cuarto puesto y acabes quinto, pero con un bicho como el SF-26 debajo del culo, la estrategia idónea y tu compañero maniatado, debería suponer condena a cadena perpetua no haber inquietado ni una miserable vez a los McLaren, o no haber intentado aniquilar a un Verstappen cuyo Talón de Aquiles está en el monoplaza que conduce, por no hablar de galones, concretamente de los que se le presuponen al heptacampeón del Mundo y todavía está sumando Antonelli.
¡Ea, pasad buena noche! Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario