sábado, 11 de julio de 2026

Y así estamos


Desgraciadamente no sabemos si Mohammed pretende perpetuarse en el cargo o simplemente quiere dejarnos como legado en Las Vegas, una réplica a tamaño natural de las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, realizadas con granito de Asuán, piedra caliza de Tura, y la mano de obra de centenares de miles de esclavos. 

Obviamente, para esto último necesita tiempo, mucho tiempo, y un margen generoso de maniobra para salir reelegido tantas veces como se presente a la renovación e hiciese falta, of course! [Mohammed Ben Sulayem propone la reelección indefinida]...

Álex, siempre preocupado por evitaros el trago de que deje todo esto plantado el día menos pensado, me insiste en que el único camino que queda es el humor mientras vosotros podríais seguir escuchando Stop & Go en bucle. Y lo intento, a fe mía que lo intento, otra cosa es que lo consiga, a ver.

El 90% de mis contribuciones a Nürbu están escritas en tono cachondo, o lo pretenden, aunque ello no evita que pueda continuar pareciendo el Tío Vinagre porque mi forma de escribir y de entender la vida está indicada para gente inteligente (vosotros), y, bueno, siempre queda por ahí alguien que se siente desatendido, básicamente porque estoy mayor para jugar en el patio de recreo de una guardería.

En fin, lo de Ben Sulayem no tendría mayor aquél si no fuera porque la FIA sigue haciéndolo de puto culo así leáis esto dentro de una década. 

Entre lo del Consejo General del Poder Judicial de nuestro país, lo del juez Peinado, y cómo de gilipollas se muestran algunos jueces en redes sociales intentando meternos el dedo en el ojo o en el orificio de salva sea la parte, a uno (yo) se le pone cuerpo de reservista al que en cualquier momento lo llaman al frente. Que se lo decía el otro día a Ramiro, con quien me llevo de cine a pesar de que profesa una ideología que está en las antípodas de la mía: lo malo de estos personajes es que aseguran que vienen a salvarnos, se ponen tercos y luego se perpetúan en el cargo dejando tras de sí un reguero incontable de víctimas de todos los colores.

Que a nuestro protagonista lo apoye Toto Wolff sólo sería el menor de nuestros problemas, lo jugoso del asunto estriba en saber cuánto nos va a costar en términos deportivos lo del alzamiento de las pirámides de marras.

Termino. No pretendo ponerme espesito con esto, pero si te presentas a un cargo [Mohammed Ben Sulayem reelegido oficialmente presidente de la FIA… con juicio pendiente] se presupone que aceptas las reglas, tres mandatos, pongamos por caso, pero si pretendes cambiar los términos a mitad de partido sólo podré considerarte un hijo de tu madre, un ventajista malparido, un tipo como el rosario de personajes turbios que vinieron a cambiar el orden establecido y, en vez de arreglarlo e irse por donde habían venido, prefirieron atarlo todo bien atado y quedar para la historia como unos vulgares dictadores.

Os leo.

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