martes, 30 de agosto de 2022

Lewis no merece la pena

Me gustaría escribir que me importa algo lo que dice este genuino hijo de la modernidad a sus numerosos entregaditos, pero gracias a Dios sigue siendo que no, eso sí, me apetece puntualizar que no supone el mejor camino para entender a Lewis Hamilton ver resúmenes en Youtube o asistir a clases magistrales impartidas por «gente seria» y criaturas que, en 2007, o no sabían todavía atarse los zapatos, o, en el mejor de los casos, tenían la cara cubierta por el acné.

Cualquiera de ellos daría lo que no está escrito porque Emerson Fittipaldi hubiese llamado Maestro al figura, o porque Jackie Stewart lo considerase un Genio, o llegado el caso, porque el escocés y Nigel Mansell aceptasen sin reservas ni peros que el de Stevenage es realmente The Great Of All Time, pero no, la edad nos vuelve a unos pocos tan cicateros con las chuches como generosos con quienes lo merecen, y comprendo perfectamente que vivir entre tanto enemigo declarado se hace muy cuesta arriba para tipos prefabricados como el heptacampeón del mundo.

1925, Lasarte

La noticia de que San Sebastián albergaría al año siguiente el Gran Premio de Europa (AIACR, Association Internationale des Automobile Clubs Reconnus), incentivó el compromiso y apoyo a la carrera tanto de autoridades provinciales y municipales como de iniciativas privadas, en consecuencia, el circuito Lasarte-Oria sufrió en 1925 algunas mejoras en su piso y seguridad, aunque la variante que evitaría el complicado paso por Hernani se dejó para 1926 dado lo costoso de las obras y su dependencia prácticamente total de la Diputación de Guipúzcoa y el Ministerio de Fomento estatal.

Así las cosas, el III Gran Premio de San Sebastián volvía a ser el Gran Premio de España en su tercera edición. La cita se celebró el 19 de septiembre de 1925 dentro de la Semana Automovilística de San Sebastián, que también albergó las XII Horas para Turismos, con presencia de la Familia Real, rodeada, cómo no, por lo más señero de la aristocracia, burguesía y empresariado prominente del momento.

lunes, 29 de agosto de 2022

El periodismo y la madre del cordero

Produce toneladas de ternura observar cómo el guión de la Fórmula 1 se sigue escribiendo en Gran Bretaña y aquí hay quien se siente ofendidito si se lo dices, y más si les recuerdas que él y los suyos callaron como rameras y aplaudieron en su momento, y hasta con las orejas, todas y cada una de las porquerías que hacen que nuestra actividad palidezca ante el espectáculo que ofrece una carrera de F2, de la IndyCar, la NASCAR, o simplemente de canicas —no menciono la Formula E por no zaherir más de la cuenta.

Verstappen fue ayer imparable, su dominio en pista resultó incontestable, y puesto que los milagros no existen en Fórmula 1, convendría haber comenzado la tarde cuestionando de dónde coño ha surgido el milagro después del periodo de parón obligatorio en agosto, si se ha vigilado suficiente que nadie se pase de listo, por qué la FIA no ha entrado a investigarlo de oficio y, estirando la cosa, por qué los «periodistas» lo han dado por bueno evitando meterse en jardines, etcétera.

domingo, 28 de agosto de 2022

¿Manolo es idiota?

No tenía pensado ponerme a escribir a estas horas, pero leyendo a Toto Wolff defender de aquella manera a Manolo, he recordado cómo se puso el boss de Brackley cuando George Russell se subió encima de Valtteri Bottas en Emilia-Romagna 2021, y las palabras que dirigió al piloto británico amenazando con mandarlo a la Clio Coup en vez de subirlo al primer equipo, y bueno, Santiago es ahora Toledo pero el Pisuerga continúa pasando por Valladolid, y mira tú por dónde voy a reflexionar un poco para dolor de cabeza de mis numerosos detractores.

Y es que sí, si en vez de por el número 44 de Mercedes AMG, el lance de esta tarde hubiese sido protagonizado por Pastor Maldonado o Romain Grosjean, o Magnussen en su época de Hermano Macana, todos estaríamos coincidiendo en que Manolo se había portado como un cerdo, un genuino gilipollas o un imbécil de libro; vamos, que Alonso se ha quedado corto llamándole sólo idiota.

Os leo.

¡Vaya somanta!

El poderío mostrado por Red Bull y Max Verstappen en Spa-Francorchamps no admite paliativos ni medias tintas. Ferrari, como tristemente viene siendo costumbre, no ha hecho otra cosas que mostrar sus numerosas carencias y Milton Keynes ha vuelto a aprovechar la coyuntura para enseñarnos cómo hay que ganar cuando se tiene todo de cara.

Dicho esto, el Gran Premio de Bélgica ha supuesto un gigantesco peñazo precisamente por lo fácil que se ha resuelto, lo que no dice grandes cosas de una normativa que pretendía mayor acción y espectáculo en pista y yerra donde han fallado todos los reglamentos desde 2009, porque, a ver, para convertir la carrera belga en un truño hay que hacer bastante esfuerzo y, desde luego, no habla demasiado bien del equilibrio encontrado por la FIA y Liberty Media con el paquete de reglas 2022, que Max saliese en la posición catorce, fuese sexto en la vuelta seis y haya acabado venciendo la prueba con el codo por fuera del habitáculo. 

El cortijo de Toto

Básicamente me importa un bledo que Mercedes AMG no resuelva los problemas endémicos del W13 ni con la ayudita que le ha proporcionado la FIA con su último retoque de Normativa. Sí me preocupa que los tejemanejes de Toto Wolff y las tonterías de Lewis Hamilton sigan erosionando gravemente la autoridad de una Federación Internacional que, en manos de Ben Sulayem, parece más débil que nunca.

Cambiamos a Michael Masi para nada y ahora se han modificado las reglas que atañen al fondo curvado también para nada, pero siquiera por cautela no debemos mostrarnos resultadistas. Preguntaba el otro día si Wolff es lo que necesita la Fórmula 1 del siglo XXI [Alguien está haciendo el idiota], y la respuesta sigue siendo no, porque sus caprichitos de mujer barbuda y el concepto de cortijo personal que mantiene con el deporte nos está perjudicando a todos.

Os leo.

sábado, 27 de agosto de 2022

El último de la fila

Por muchos años que lleve aplicándose, sigue sin caberme en la cabeza que los paganini de los cambios de componentes sean los pilotos, y por ende, el espectáculo y nosotros.

Entiendo que hay límites a respetar por el bien de la equidad, la economía y la santa y sana competición, pero la herramienta es competencia de los equipos y, en justicia, deberían ser ellos los que tendrían que pagar los excesos, cualquier exceso, y la fiesta correspondiente, que la carne es débil y podría ser que alguno se subiera a la parra y anduviera cambiando elementos a troche y moche con tal de que su conductor estrella dispusiera siempre del mejor material.

El sueño de Peter Wright

¡1970. Ronnie Peterson sobre un March 701 desprovisto de alerones!

La fe en los poderes mágicos de la sustentación invertida (downforce) es muy anterior a la irrupción del Lotus 78 en el Mundial de Fórmula 1 y la aplicación del efecto suelo tal y como lo conoceremos a partir de 1977, pero como Jero y un servidor pretendemos llegar a los wing cars en mi próxima aparición en su canal —olvidaros de que sea antes de octubre, ando ahora mismo en plan estajanovista con la ilustración y la literatura—, mejor adelantamos deberes y mencionamos a March Engineering, pues, proporcionalmente hablando, fue la iniciativa que más caña dio a la aerodinamica con fines de agarre (aerodynamic grip) a comienzos de los setenta del siglo pasado, incluso superando a Lotus.

viernes, 26 de agosto de 2022

Llega Audi

Toda mi existencia como aficionado cortándome un poco por no parecer un alonsista de mierda alegrándome de que Fernando firme aquí o allí, y los mismos que acostumbran a señalar a los supuestos hooligans del asturiano (sic) con memeces del calibre: «se alegran o lloran por un tipo que tiene la vida resuelta y gana cien mil veces más en un año de lo que tendrá ellos en setenta vidas», estaban con la presentación de Audi para 2026 que no les cabía una paja en el ojete, como una cuadrilla de nonagenarios a la que han dado barra libre de Viagra, ya me entendéis.

Será el capitalismo, que observado desde abajo siempre da la sensación de que repartirá regalos por Navidad; una extraña organización de valores que hace sentir al desgraciado que lamiendo salva sea la parte del poderoso compartirá una miaja de su destino; la inercia tal vez o el no saber qué lugar ocupamos cada uno en todo este lío... ¿La felicidad de los incautos que van cantando al matadero, al campo de exterminio o a la inmolación?

jueves, 25 de agosto de 2022

Forza!

Ya cuento las horas que faltan para que me rasure el labio superior. Hay dos motivos para que suceda: uno tiene formato de libro y dudo que esté terminado a tiempo, el otro es la victoria de Ferrari en Constructores o Pilotos a final de esta sesión, en todo caso, manejo un 90% de probabilidades de llegar a Navidades sin el bigote que me adorna desde el otoño de 2014.

Por suerte para todos, la «gente seria» y «los listos de la clase» zanganean impartiendo su sabiduría en redes sociales, aunque, a pesar de sus asombrosas habilidades, siguen si ser pillados por los cazatalentos que nutren a las escuderías de los mejores en su especialidad sean del país que sean, sin que importe su nacionalidad o confesión. Al final la cosa se ha reducido a saber si nos quemaremos en el infierno o besaremos el cielo, y por la razón que sea —el aire huele extraordinariamente bien—, esta temporada he decidido que será lo segundo porque creer es una actitud y quien diga lo contrario no tiene puta idea de vivir.