Sí, sé perfectamente que Bus stop es una intersección mítica del trazado belga por antonomasia, pero hay paradas de autobús incluso en Gorliz y no quería desperdiciar esta feliz coincidencia entre tantas poblaciones de España y su amplio extrarradio, para dedicar este texto a los fenómenos de Liberty Media y la FIA, y los equipos, pues todos ellos han llegado con la lengua fuera a tomar ese interurbano que casi se les despeña en Silverstone y Spa-Francorchamps.
Sigo en mis trece: a vuelta de verano nos lastimaremos menos. Las escuderías precisaban más espacio y tiempo para desarrollar sus cosas, eso y que el Mundial de Fútbol durara al menos tres meses más, asunto que no ha podido ser porque Gianni Infantino tiene poquito, o nada, de Doctor Strange y su capacidad para manejar la dirección de las agujas del reloj.
A las aguas del caudaloso Danubio, en Budapest, lancé el cuerpo de Mijail Ajmatov hace casi treinta años, para que se lo tragara el olvido, y retornar a tierras magiares me supone como volver un poco a casa, donde están enterrados mis fantasmas, donde se avivan las brasas de una novela de espías que comencé hace tres décadas y avanza ahora buscando que la concluya. Cerquita de la capital se localiza Hungaroring, el circuito occidental que se apañó Ecclestone cuando la Thatcher abrió fronteras allí para Gran Bretaña porque parecía, sólo parecía, que Andrópov no volvía para contarla.
El bueno de Yuri Vladímirovic se repuso de su clamorosa ausencia pero Bernie ya había puesto su pica en Flandes, y de aquello —creo que os lo conté—, nos queda un trazado que ni aunque recientemente haya sido remozado da para circuito de Fórmula 1 moderna con todos sus sacramentos. En todo caso, la visita obligada a Hungaroring nos permitirá hacer punto y seguido en el Campeonato, un favor no solicitado que nos facilitará irnos a la playa en agosto con la sensación de que hemos cumplido, quejados y llorados, of course!
Volvemos al escenario de tantas y tantas historias de espionaje, en el cine y la literatura, pero esta vez como figura de reposo, porque la F1 es así y lo necesita después de una primera mitad de temporada en la que se han visto los más oscuros y feos costurones de nuestra actividad.
Esperemos pacientemente el bus, ¡el próximo es el nuestro! Os leo.

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