miércoles, 11 de marzo de 2026

El boost


Ahora que todo el mundo anda buscando su bendito ADN, o recomendando al vecino que encuentre el suyo, elevo mis plegarias al cielo para que nadie descubra que el ADN de la Formula E es Formula 1 patanegra, y que sin él, difícilmente habría echado a andar la categoría eléctrica en 2014.

Renault F1, McLaren, Williams con sus baterías de litio, estuvieron allí donde don Alberto Longo sólo pone palabrería y expone logros, y también temores a futuro, y lo hicieron porque la F1 tenía entonces la tecnología y la experiencia para que la aventura E resultase viable.

Hay que irse a finales del verano de 2007, momento en que Max Mosley expuso sus planes para 2009, y donde pudimos escuchar por primera vez el acrónimo KERS (Kinetic Energy Recovery System) [Mosley wants standardised F1 cars]. Por ponernos en situación: los monumentales R18 e-Tron de Audi aún no habían empezado a rodar en sport prototipos y Le Mans (2012), porque, en líneas generales, electrificar o hibridar la competición llevaba su tiempo y unas inversiones de la órdiga bendita, un tiempo y un dinero que se ahorró la Formula E pues prácticamente llegó a mesa puesta...

Y sí, la Fórmula 1 tuvo su Boost button, aunque iba marcado generalmente con la K mayúscula en el volante de los pilotos.

Sucedió en 2009, unos meses después de que un mecánico saliera despedido por los aires después de recibir una brutal descarga eléctrica durante unas pruebas en 2008 [Un mecánico de BMW Sauber herido tras electrocutarse en Jerez]. Obviamente aprendimos a lidiar con los voltios y los watios y a ganar en seguridad. Verde y el coche se podía tocar, aunque en previsión de males mayores todo quisque usaba guantes aislantes y los conductores entraban y salían de sus habitáculos haciendo curiosas coreografías. Rojo: ni acercarse.

Su introducción fue un desastre por las prisas y porque de los errores también se aprende, total, que el asunto se aparcó hasta la temporada 2011, en la que los vehículos recuperaban energía térmica en las frenadas y la convertían en potencia gracias a unos KERS que ya estaban listos para ser usados a pleno rendimiento. 6'7 segundos por vuelta disfrutando de un empujoncito extra tasado entonces en unos 80 caballos de potencia (60 kW).

Entre 2012 y 2013 la Fórmula 1 ya tenía en el horizonte las brutales unidades de potencia híbridas que se estrenaron en 2014, instante en que la Formula E también ve la luz, así que si vamos a ponernos finolis y acusamos a la F1 de pretender hacerse con el terreno exclusivo de la variante eléctrica, miremos antes si nos salen las cuentas al respecto del ADN de la máxima categoría, por cortesía deportiva, por nada más, ya que es evidente que llegó antes a todo esto.

Os leo.

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