En el ámbito familiar el Derecho va inmediatamente detrás de las Ingenierías. Levantas un paño en la cocina, sacas un libro de la biblioteca, abres una caja o descorres una cortina al azar, y ¡zas!, te sale una abogada en ejercicio por cada dos ingenieros y medio. No refleja el reparto por sexos ni es la proporción exacta —ese «y medio» rasca bastante, la verdad—, pero ahí le anda el dato...
Traigo esta tontería a colación porque la lógica es común a ambas disciplinas académicas y en casa la tenemos en altísima consideración, incluso yo, que vengo de Humanidades, me arrodillo ante ella, no digo más.
El Director de Stop & Go también es un tipo lógico aunque lo suyo sean las Económicas y la Dirección de Empresa, pero cuando pactamos hacer la visita a 2007 supe ingeniármelas para imponer mi lógica a la suya sin que ahora espere de vosotros que vengáis a hacerme preguntas engorrosas que no voy a contestar ni bajo tortura.
El caso es que nos habíamos propuesto destruir la «Versión Inglesa» y comenzamos neutralizando primero sus defensas, ese conjunto de idioteces que la prensa británica instaló en la afición pero son cualquier cosa menos lógicas.
¿Por qué tanto libro sobre Lewis Hamilton en su primer año, incluso uno de ellos proponiéndole como Campeón Mundial de 2007? ¿Por qué la historia oficial empieza a partir de los sucesos habidos durante el Gran Premio de Hungría y no antes? ¿Por qué pareció más importante lograr el escarnio público que impartir justicia? ¿Todos los tifosi disponen del correo electrónico o el número de teléfono de Maranello? Si eres un tifoso que escanea documentos y los pasa a CD en una copistería de Surrey, ¿escribes o llamas a La Scuderia, te tienen en consideración y te pasan con John Elkann (Montezemolo entonces)? ¿Fue aquel buen hombre un dependiente o era un investigador privado disfrazado de dependiente? ¿Siendo un profesional contratado, para qué escribió o llamó a Ferrari entonces?
¿Acaso no quedó rastro del encargo? ¿Quién proporcionó, dónde fueron entregados y cómo llegaron a manos de Coughlan casi 800 folios de material sensible sobre la italiana si John Warnock había inventado el cómodo PDF (Portable Document Format) a comienzos de los noventa del siglo pasado? ¿No iba todo de e-mails? ¿Cómo se comparte un folio por correo electrónico? ¿...?
Vamos a sacar pecho: gracias a Álex nos quedó lindo el primer programa dedicado a una de las peores fábulas que se han contado jamás, literariamente hablando, Of course! [2007 Prima Parte].
Inerte nuestro enemigo tocaba empezar a hundirlo, básicamente hablando de la Gran Historia que sirvió como telón de fondo al Spygate, pero a la que la prensa inglesa procuró aludir lo justito. Ron Dennis y Max Mosley se llevaban mal, fatal, sí, claro, pero ¿cuánto era el odio que se tenían?, y, fundamental, ¿a qué se debía...?
En nuestra segunda entrega [2007 Parte Seconda], y dentro de los límites que impone la duración del programa, tratamos de responder a este bonito rosario de interrogantes que, al parecer, se quedaron en el tintero de respuestas de Bishop, Hughes, Worrall, Bower, y tantos otros como siguen intentando vendernos, todavía hoy, que los felones Alonso y De La Rosa hundieron a McLaren en 2007, a pesar de que el primero ya nos había advertido aquel mismo septiembre: «Esa es la versión del equipo. Cada uno tiene la suya y yo tengo otra. Quien piense que por dos e-mails se ha multado de esta manera a la escudería no es muy inteligente.»
Os leo.

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