lunes, 17 de agosto de 2026

Derecho de pernada


De las recientes declaraciones de Herbert [Johnny Herbert brands diehard Max Verstappen F1 fans «the worst» for abuse] sólo me llama la atención el nivel de vasallaje que se gasta aquí cierto personal que defiende lo indefendible y siempre ve la paja en el ojo ajeno.

Uno va abandonando con la edad los debates estériles porque nunca llevan a ninguna parte y, la verdad, cansan. La última, que recuerde, la tuvimos cuando el ínclito justificó la sanción a Fernando Alonso en Australia 2024, en base a una inverosímil interacción entre el modo de frenar del español y la pérdida de control del vehículo de Russell. 

Bueno, no podías decir nada de Johnny porque para hablar en redes hay que superar exámenes, porque si no has sido piloto no puedes abrir la boca, porque hay que mostrar un respetito humilde por la integridad moral de los comisarios en el desempeño de sus funciones o porque hay que entender que a veces también se equivocan pues son seres humanos como nosotros; porque patatas, en definitiva.

El caso es que el inglés ha dado una entrevista y el hombre se enreda tanto en las contestaciones que pone negro sobre blanco lo que todos sospechábamos: como británico pierde aceite con los conductores isleños incluso cuando tiene obligación de ser justo con todos, está orgulloso de ello y no siente que deba pedir perdón por algo tan lógico

Se queja, eso sí, de cómo se portan con él los aficionados de Verstappen, tan felones que no entienden que el Derecho de Pernada es atributo exclusivo de los hijos del Reino Unido, porque lo valen, porque inventaron la F1, y porque nunca faltan legiones de bobos que justifican lo injustificable.

Os leo.

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