martes, 2 de junio de 2026

Family-friendly


El caso de Hamilton resulta paradigmático. Cuando los mayores eran otros sus aliados golpeaban los riñones de los viejos para la actividad buscando llevarlos a la lona o, mejor aún, fuera del cuadrilátero, sin embargo, ahora que el mayor es el británico, la prensa afín nos pide fe ciega mientras llegan los resultados y, obviamente, que valoremos su tesón porque no hay mucho más que valorar, y ello si aceptamos la palabra tesón como animal de compañía.

Desgraciadamente, las cifras obtenidas por el de Stevenage desde Abu Dhabi 2021 a esta parte nos cuentan una historia menos edificante. Salvando 2023, temporada en la que a Russell le ocurrieron al menos tantos desastres (comprensibles, of course!) como a Leclerc en la actualidad, nuestro protagonista quedaba detrás de su compañero en 2022, 2024, 2025, situación que podemos prolongar con lo que llevamos de 2026.

No pretendo ser malpensado ni llevaros al mal pensamiento, ni malmeter más de lo necesario, claro, pero creo que podemos coincidir en que si a otro piloto añoso le llevara sucediendo esto mismo desde finales de 2021, más de uno de nuestros poetas del verso habituales se habría inclinado a enseñar la puerta al heptacampeón del mundo, como hizo el insustituible que fue apartado por Liberty Media, por ejemplo [Bernie Ecclestone pide el retiro de Lewis Hamilton en Ferrari: «Se estaría engañando a sí mismo»].

Hamilton calza 41 años, una cifra que en sí no dice nada porque la edad donde pesa y se nota es en la actitud frente al cometido, ámbito en el que nuestro héroe lleva rascando cinco años y unos meses, ya que, en el 2023 que he aludido en el párrafo anterior, el colorines sólo consiguió ser tercero en el Mundial de Pilotos.

El coche, las averías, los rivales, las malas decisiones del muro, bueno, el rosario de excusas de siempre, pero desde la consecución de su séptimo título en 2020 Hamilton sólo hace que ir declinando mientras se lleva por delante a tipos grandes como Russell y Leclerc, que merecían una miserable oportunidad pero de los que dirá la historia de nuestro deporte que no gozaron de suerte.

A pesar de lo que suele opinar David, considero que Charles es infinitamente mejor que Lewis el pordiosero, el mugre, Grima, y que debería ser él quien liderara a la rossa porque con el atorrante éste no vamos a ninguna parte. Otra cosa es que Elkann y Vasseur nos lo hayan impuesto y toque aguantarse, incluso cuando se le aclama por un segundo puesto en el Gilles Villeneuve que supo a regalo [El Luce y Hamilton].

En serio, ¿qué hace Lewis ahí? ¿En qué consiste su compromiso? ¿Cómo es posible que en lucha de seis siempre suela terminar séptimo (Ligasordida dixit)? ¿A qué está esperando el gañán? ¿Cuál es su estrategia? ¿Será este año o cuando Ferrari acierte con la tecla? ¿Qué hace dejándose la vida que no tiene escenificando su alegría por Kimi cuando se la está jodiendo, y bien jodida, y literalmente, a un tipo honestote como el monegasco, su coequipier...?

Pienso —la verdad es que me paso media vida pensando—, que además de vender T-Shirt, Hamilton debería mostrarse más generoso con todos aquellos que le han apretado, incluido Leclerc, antes que contentarse con seguir pareciendo un Family-friendly que tiene demasiado del It de Stephen King como para que los adultos aceptemos que, como piloto, merece realmente el asiento que ocupa.

Os leo.

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