miércoles, 17 de junio de 2026

A lo Netflix


¡Hay que ver cómo os habéis puesto por una concatenación de hechos totalmente fortuitos, que, el pasado domingo, cimentaron la aplastante victoria de Luigi Hamilton en Montmeló...!

Los nuevos tiempos impuestos por Liberty Media requieren de una gramática actualizada y un pasado a limpio de nuestro viejo catecismo, y en éstas estamos pues El Altísimo, viendo el maravilloso resultado del Gran Premio de Barcelona-Catalunya, seguro que no vendrá a rescatarnos ya que estará echando otra cabezadita.

La fe es ciega, o eso dicen, un poquito o muy irracional, vaya, y ahora no vale leer las citas como antaño sino a la manera en que las sirve nuestra generosa propietaria norteamericana. El público objetivo ha cambiado y el asunto no va de satisfacernos a nosotros sino de colmar a los chiquillos y proporcionar material a Netflix para que el siguiente Drive to Survive salga tan excelente como los anteriores.

Obviamente podéis provocaros una úlcera encadenando el extraño paso prematuro por boxes de George Russell —a ver si le doy un revolcón a Manzanillo en la siguiente entrega—, con la retención inicial de Kimi Antonelli, para luego soltar al italiano y convertir las dos bolas de fuego de Brackley en un muerto en pista que perdía segundos por las suturas del casco mientras Luigi devoraba terreno a sus espaldas. 

¿Virtual Safety Car o Safety Car a pelo tras el abandono del italiano? ¡VSC, por supuesto!

Yo hace tiempo que no me hago mala sangre con esto. 

Veo las pruebas con mentalidad Netflix y me ahorro disgustos, básicamente porque el argumento que manejamos cada fin de semana de carreras es muy similar al de esos vídeos en que un pianista perdido en mitad de mitad de una galería comercial se pone a tocar y, en menos de lo que cacarea un gallo, por casualidad, claro, tiene como acompañamiento musical la voz de una anciana diva del Bel Canto, a los Niños Cantores de Viena y a media formación de la Orquesta Filarmónica Juvenil de Boston con sus instrumentos...

Bien mirado, lo que dio de sí la última victoria del glorificado heptacampeón del mundo no es sino una bellísima metáfora de lo que ha supuesto su paso por la Fórmula 1, y ahí lo dejo.

Os leo.

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