viernes, 15 de mayo de 2026

No sé a qué santo


Lamento desilusionaros si estábais esperando que me refiriera a la que se han sacado de la chistera para rellenar el erial que vivimos. Independientemente de su contrastada capacidad técnica, no me merece mucho crédito lo que diga un individuo que sólo compartió espacio con el asturiano en Maranello un año y unos meses [Aldo Costa abandona oficialmente Ferrari] de los cinco que estuvo el de Oviedo allí, que, además, responsabilizó al túnel de viento de la mala factura de sus dos últimos diseños para la rossa (F10 de 2010 y F150º Italia de 2011) [Ferrari echa la culpa de la debacle de Alonso... a un túnel de viento] y [Ferrari está revisando su túnel de viento], pero que, así y todo, ha comprado sin rechistar la baratija británica para verterla como si fuera de cuño propio en Terruzzi Raconta.

Hablé de este curioso fenómeno el mes pasado [Lo que nos faltaba], y de quedarme con algo de las recientes manifestaciones del italiano, sinceramente lo digo, me quedo con la palmaria y nueva constatación del acierto que tuvo Adrian Sutil al describir a Lewis Hamilton cuando lo del juicio por el caso Lux...

Y bien, en realidad quería hablar de la penosa imagen que ofrece nuestro deporte a la hora de cumplir sus compromisos. 

Con los aficionados ya sabemos cómo va la historia así que no voy a extenderme, pero entre el cacao que se montó en 2024 con Andretti-Cadillac, que incluso movilizó al Congreso y al Departamento de Justicia de los Estados Unidos, y la lobera que se ha levantado con el cascajo de Normativa '26, indicada, como decía ayer, para pillar a Cadillac (General Motors) y Audi, entre otros fabricantes, lo de menos parece que a los pilotos no les dejen decir palabrotas, ya que, es de suponer, más de un CEO andará ahora mismo lanzando a pleno pulmón jaculatorias por los pasillos, mientras hace cuentas con los dedos y calcula cuánto costará la broma y cómo se la venderá a su Consejo de Administración.

Por respeto a Lego y Disney, y sus respectivos targets, comprendo que se cuiden ciertos matices mejorables de nuestra actividad. Con los jeques me pasa idéntico: sostienen en parte el negocio y mejor para Liberty que no haya nada de Grid Girls en el patio ni chicas en los podios, pero que me aspen si entiendo la razón por la que, lo que resulta adecuado para la mano de obra deja de ser aplicable a los equipos.

Antaño se decía La mujer del César no solo debe ser honrada, sino que también debe parecerlo, y en todo esto veo una grieta de difícil arreglo con Aguaplast.

Sigo creyendo a pie juntillas en los beneficios de la hibridación, vaya por delante, pero se han metido por ahí los V10 y los V8 como zanahorias con las que sujetar a las masas a un espectáculo que lleva la órdiga bendita dando la espalda a su soporte natural, que sólo veo fisuras en el casco, y, la verdad, no sé a qué santo.

Os leo.

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